Consejos básicos para mantener tu coche sano y evitar averías carísimas

Sufrir una avería mientras conduces el coche puede provocar situaciones de riesgo.
Sufrir una avería mientras conduces el coche puede provocar situaciones de riesgo.
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Un coche está compuesto de piezas y líquidos que necesitan un poco de supervisión y, aunque no pedimos que te conviertas en un mecánico experimentado, prestar un poco de atención a tu automóvil te evitará más de un susto cuando vayas al taller.

Todos estamos acostumbrados a revisar los neumáticos y el aceite. Se recomienda cambiar las ruedas cuando la profundidad del dibujo sea inferior a tres milímetros ya que reduce el riesgo de accidente y las posibilidades de recibir una multa, que llega hasta los 200 euros si este relieve es menor de 1’6 mm. También es importante mirar que las gomas no presenten deformidades y revisar la presión.

El aceite se recomienda cambiarlo entre los 15.000 y los 20.000 kilómetros, siempre comprobándolo en el manual del fabricante, y, aunque cada vez hay más valientes que se animan a hacerlo por su cuenta, es mejor acudir a un taller de confianza para evitar un desastre.

Filtros, líquidos y correas

Una vez superado el primer paso, nos adentramos en las profundidades del coche y llegamos a la temida correa distribución. Su rotura en marcha te puede llegar a suponer la jubilación anticipada de tu coche frente a los más o menos 400 € que cuesta sustituirla. Así que mejor estar atento, cambiarla entre los 60.000 y los 160.000 kilómetros (siempre estimando un 20% menos de lo que indica el fabricante) o entre los 4 y los 6 años, en su defecto.

Entre los varios líquidos que hay fluyendo dentro del coche, es importante tener en cuenta el de los frenos, el refrigerante y el de la caja de cambios. Este primero es importante cambiarlo cada dos años ya no por ahorrar, si no por seguridad. El líquido refrigerante tiene una vida desde los 2 años hasta los 10 dependiendo del modelo del coche y rellenar el depósito es bastante sencillo. El de la caja de cambios dura hasta los 100.000 km.

Para terminar, no estaría de más echarle un ojo a los filtros del coche, que son mínimo cinco. El del aire del automóvil y el filtro del motor es conveniente revisarlos una vez al año y comprobar su estado, mientras que el del combustible aguanta hasta los 4 años o los 60.000 kilómetros, como el filtro de la caja de cambios si tu coche es automático. Por último, el filtro aceite debe limpiarse cada año o a los 20.000 kilómetros.

Cuidar de tu coche te permitirá alargar su vida útil y ahorrarte dinero y sustos. Simplemente tienes que prestar atención al kilometraje que haga tu vehículo, los años que pasan entre revisiones y no dejar las cosas para el día siguiente: si notas ruidos o un funcionamiento anormal, acude a un mecánico de confianza. 

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