Mitsubishi Pajero
Fotografía de archivo del modelo Mitsubishi Pajero. GTRES

No todos han llegado a España porque, afortunadamente, los expertos en marketing dentro de las marcas se dieron cuenta a tiempo de que lo que en un país puede sonar muy bien, en otro idioma puede ser una palabra ofensiva, o ridícula. Aunque, bien es cierto, que a veces somos los usuarios quienes pecamos de buscar un doble sentido, en muchas ocasiones las marcas no han elegido con demasiado acierto el nombre de sus modelos.

Hay empresas que, para curarse en salud, emplean nombres de localizaciones geográficas como SEAT y su tradición de modelos con nombres de ciudades españolas, pero buscar un nombre original tiene sus riesgos y a, continuación, exponemos algunas de las veces que las marcas han sufrido las consecuencias.

  • Opel Cascada. En octubre de 2012, la compañía alemana lanzó el Opel Cascada, un descapotable con detalles premium que en España lo conocimos con el nombre de Opel Cabrio, suponemos que para evitar los chistes fáciles.
  • Mitsubishi Pajero. Se trata de un todoterreno japonés que no llegó a venderse con su nombre original en nuestro país, ni en América (excepto Brasil) ni en India. En estos países se denominó Mitsubishi Montero. En total, existen cinco generaciones de este vehículo lanzadas en 1982, 1991, 1999 y 2006.
  • Tata Zica. La mala suerte quiso que, aunque tal cual no significa nada, su nombre se parece demasiado al del virus Zika, cuya incidencia empezó a ser más conocida por la prensa popular coincidiendo con las fechas de lanzamiento del vehículo de Tata. Con el fin de evitar una asociación de ideas que pudiera dañar la imagen de su vehículo, la compañía india decidió cambiar el nombre y el coche pasó a conocerse Tata Tiago.
  • Toyota Premio. No resulta malsonante, pero sí resulta curioso como nombre de un modelo de coche, aunque lo cierto es que en Japón, donde se puede comprar este modelo desde 2001 ni se pronunciará ni significará nada parecido a lo que podamos entender nosotros.
  • KIA borrego. La marca coreana presentó su apuesta SUV en el salón de Detroit de 2007 con este nombre. No llegó a nuestro país puesto que no estaba preparado para lanzarse en el mercado europeo. Pero es un claro ejemplo como los estudios para encontrar nombres que suenen bien y no tengan significado ni se presten a confusión o chiste no siempre resultan efectivos.
  • Citroën Xsara Picasso. En este caso no se trató de un error o coincidencia. La marca francesa de automóviles bautizó conscientemente con el nombre del afamado pintor a su monovolumen del segmento C, como homenaje. Desde 1999 hasta 2010 se produjo este modelo en Europa. Pero no deja de resultar curioso conducir un coche que comparte apellido con un personaje histórico.
  • Volkswagen Polo Arlequín. Tampoco se trata de una mala jugada de las diferencias lingüísticas entre los países donde la marca comercializó este modelo. El Polo Arlequín es un ejemplo, no solo de nombre curioso, sino de una decoración completamente alocada. A mediados de los años 90, Volkswagen decidió dar un golpe de efecto visual a su Polo como elemento diferenciador y surgió este modelo que ofrecía cuatro posibles combinaciones en las cuales nunca toda la carrocería era del mismo color. Es decir, en un mismo coche se juntaban tonos diferentes como amarillo, rojo, verde y azul.
  • Audi Q3. Puede que este sea un caso en el que ha podido más la mala idea del público que la intención de la marca. Tal cual escrito no parece un nombre malsonante ni curioso. Sin embargo, a la hora de pronunciarlo, en español, suena como ‘cu-tres’ plural de cutre palabra que la RAE define como “Pobre, descuidado , sucio o de mala calidad”. Podríamos pensar que no son conceptos a los que la marca quiera asociarse, pero lo cierto es que desde Audi no se han pronunciado a este respecto y siguen haciendo uso de la denominación Q3, el último caso, con el Audi Q3 Sportback, que cuenta con suspensión deportiva y dirección progresiva, se entregará a partir de otoño.