Control alcoholemia de la Guardia Civil
Control alcoholemia de la Guardia Civil GUARDIA CIVIL - Archivo

Aunque hay controles de alcoholemia que han pasado a la historia de la comedia nacional (“¡Pin, pan, toma Lacasitos”!), estos exámenes rutinarios que realiza la Guardia Civil no tienen nada de gracioso: conducir superando la graduación legal, además de una multa, puede suponer un peligro mortal para nosotros y para el resto de usuarios de la carretera. De hecho, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), el alcohol está implicado en el 30 y el 50% de los accidentes mortales, lo que lo convierte en uno de los principales factores de riesgo en la conducción. Una cifra muy alta que, sin duda alguna, hay que reducir con una mayor responsabilidad al volante.

Así, y tras el anuncio de la fiscalía para regular las "apps" que alertan de los controles en la carretera de cara a la Semana Santa, desde la cuenta oficial de la Benemérita han querido advertir de los peligros que supone beber y conducir durante las vacaciones. Lo han hecho mediante un tuit que no ha dejado indiferente a nadie, pues, lejos de dar cifras que asusten a los conductores, han preferido optar por el humor y “desmontar los bulos” que circulan por la red.

“Beber aceite, masticar granos de arroz, tomar chicles, ingerir clara de huevo… Estos trucos y otros similares no alteran el resultado de un alcoholímetro y, si los mezclas, te pueden provocar un dolor de estómago colosal. Lo mejor 0,0”, reza el tuit de la Guardia Civil, que ya cuenta con casi un centenar de comentarios.

Otros bulos

Si bien es cierto que muchos conductores piensan que el análisis de alcohol en sangre se hace por el aire espirado y no por la saliva, es esta última la que certifica a la autoridad si se ha consumido y superado la tasa estimada para cada conductor. Con esta creencia como base, son muchos los bulos que circulan por la red asegurando que existen métodos efectivos para esquivar el control y dar negativo (aunque nos hayamos pasado toda una tarde de cervezas). Beber varios litros de agua, sudar, masticar pulpa de limón e intercambiar la última copa por una bebida energética son algunas de las más comunes.