En las esquinas de la carretera, en los vertederos, en los ríos, en las playas, en el monte. Los plásticos ocupan casi todos los espacios de la vida humana. Codiciados en algunos lugares del mundo y usados y tirados en otros, estos materiales derivados del petróleo continúan produciendose sin que aún se haya dado solución a la siguiente pregunta: ¿qué se puede hacer con tanta basura? Los tres jóvenes protagonistas de esta historia tienen una respuesta: se pueden hacer casas.

Fabián Saieg, Leandro Miguez y Leandro Lima son tres amigos de Alta Gracia, Córdoba (Argentina), que querían unirse para hacer algo por su país. En 2014, se les ocurrió idear un proyecto que contribuyese a reciclar las toneladas de plástico que se producen diariamente en Argentina. Y, así, fue cómo nació su ONG, Ecoinclusión, un proyecto a través del que utilizan botellas de plástico trituradas para construir casas en zonas empobrecidas.

Según Greenpeace, en los últimos 50 años la creación de plásticos ha crecido de forma drástica. Hace dos años, en 2016, la producción mundial alcanzó las 335 millones de toneladas. Y, solo en Argentina, como indica El Cronista, se tiran a la basura 12 millones de botellas de plástico al día.

Una de las primeras acciones de esta ONG fue la de colocar puntos de recolección para que la gente pudiese depositar sus botellas en ellos. Unos residuos con los que, luego, Ecoinclusión elabora los ladrillos que El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICED) les autorizó a producir.

Desde que el proyecto comenzó a funcionar, Saieg, Miguez y Lima han recibido varias alegrías. Una de las más importantes tuvo lugar el año pasado: recibieron el premio en la competencia regional de Google.org. Al concurso se presentaron 14 proyectos, pero ellos fueron quienes se hicieron con el galardón de 250 mil dólares. El jurado, en el que se econtraba la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, valoró su compromiso con la comunidad.