Familia vegana
Rocío y Pablo, padres de veganos de dos niñas que tampoco comen nada de origen animal. JORGE PARÍS

Para alergias o intolerancias alimentarias, y con certificado médico, los colegios sí adaptan el menú del comedor escolar. Hay centros en los que estas dos opciones se amplían a tres e incluyen platos sin cerdo para los escolares musulmanes. Ahora los padres y madres vegetarianos —no comen carne ni pescado— y veganos —no prueban nada de origen animal— batallan con los equipos de dirección de los colegios donde estudian sus hijos para que se reconozca el derecho de sus hijos a seguir la dieta veggie también en la escuela.

Según el informe elaborado por Lantern en 2017 The Green Revolution, los españoles están reduciendo su ingesta de carne y "casi un 8% de los mayores de 18 años sigue una dieta vegetariana en alguna de sus variantes". El presidente de la asociación Unión Vegetariana Española (UVE), David Román, cuenta a 20minutos que están gestando una campaña para "exigir a la administración que reconozca el derecho de los alumnos vegetarianos a seguir con su dieta habitual también en el colegio, igual que lo hace con las minorías religiosas", en referencia a los menús sin cerdo que se ofrecen a alumnos musulmanes.

"La dieta vegana está en boga pero todavía no se ha logrado introducir en el entorno escolar. Hay coles que sí aceptan incluir esta opción en el comedor pero muchos otros no". Según Román, cuyo hijo de casi 18 años es el primer caso documentado de niño criado en España siguiendo una dieta vegana —en aquel entonces el pediatra le advirtió de que iba a provocarle problemas al niño—, "hay más colegios que deniegan incluir la opción vegetariana en el comedor que centros que lo aceptan".

Para los padres que deciden criar a sus hijos siguiendo una alimentación basada en alimentos de origen vegetal "es un problema" cuando llegan al colegio y necesitan los servicios del comedor. Desde la UVE reconocen que "hay muchísimos padres que pelean" por este tema y que se sienten "desamparados". Una situación que en los últimos años ha ido en aumento. "Un tema recurrente, tanto en centros públicos como privados", subrayan.

Actualmente en España, solo el País Vasco reconoce este derecho y desde 2012 todos los colegios e institutos públicos están obligados por ley a ofrecer dieta vegetariana. Esto se consiguió a raíz de la lucha iniciada por una familia de Vitoria. Ahora otra madre, Noelia Estraviz, está recogiendo firmas a través de Ireka (web de participación ciudadana del Gobierno vasco) y Change.org para que este derecho se extienda a la red de centros concertados, "donde tienen menús sin cerdo por ley pero los vegetarianos y veganos no tienen menú especial. Es una discriminación flagrante", denuncia. Cataluña es una de las comunidades donde más centros hay con esta opción, seguida de Madrid, según la recopilación que va realizando la pediatra madrileña Miriam Martínez Biarge en su web, en la que además afirma que las escuelas que siguen las filosofías Montessori y Waldorf son las "más abiertas" al respecto.

La lucha de Rocío y Pablo

Esta socióloga y este empresario afincados en Madrid acaban de cambiar de colegio a sus hijas de 7 y 4 años. En su casa "no entra ningún animal muerto". Ella es vegana desde hace 20 años y él desde hace tres y medio; sus hijas, "desde el nacimiento". Ahora estudian en un centro público del distrito de Salamanca, donde el equipo directivo les ha denegado por el momento la opción vegana en el comedor escolar y les ha emplazado al consejo escolar de enero. 

El CEIP Amador de los Ríos, que corrobora la versión de esta familia, a la que ha ofrecido como "posible solución" llevar el táper con comida de casa. Un servicio por el que pagan unos 70 euros al mes —cuando el comedor ronda los 100 euros mensuales—, por que les custodien el túper, les calienten la comida y se la sirvan en plato y luego se lo devuelvan limpio. Hoy en día, este centro ofrece 25 menús adaptados por alergias o intolerancias y 14 alumnos comen menú musulmán, según los datos facilitados por el equipo directivo.

"En Madrid cada vez hay más coles que ofertan menús vegetarianos y veganos, pero de momento nos han emplazado al Consejo Escolar", explica Rocío Cano. "Es una cuestión de equipar la religión a la ética, porque nosotros no comemos nada de procedencia animal por razones éticas", expone la socióloga, que se define como antiespecista.

Cano desmiente algunos de los "mitos" que rondan el veganismo: "No somos una pandilla de 'perroflautas' o hippies, tenemos coche y vivimos en la ciudad. Tampoco tenemos carencias nutricionales. De hecho, nos hacemos un análisis todos años y siempre nos sale bien. El único suplemento que necesitamos es la vitamina B12 una vez a la semana", zanja.