Pareja, antes del sexo
Pareja, antes del sexo GTRES

Aproximadamente un 26% de las mujeres que vive en España sufre dispareunia y no lo sabe. Se trata de uno de los problemas más frecuentes entre los afectados por alguna patología sexual, explica el ginecólogo y sexólogo Marcos Javier Cuerva del hospital Quirónsalud San José (Madrid).

Ardor, quemazón, dolor cortante o escozor son los síntomas que se experimentan durante y después de las relaciones sexuales cuando se tiene esta dolencia.

Afecta principalmente a las mujeres, pero también a los hombres (existen muy pocos casos) y se produce en el coito cuando hay "una causa física o psicológica que provoca una tensión muscular continua", explican las sexólogas del centro Ishtar Psicólogos. El dolor puede ser previo, durante o posterior a las relaciones coitales.

Al no sentir placer, sino más bien dolor, y tampoco llegar al orgasmo, la persona puede terminar sintiendo mucha frustración, algo que no ayuda porque aumentará la tensión en la zona.

¿Dispareunia es lo mismo que vaginismo?

"No, en la dispareunia la penetración puede llevarse a cabo aunque sea dolorosa, mientras que en el vaginismo la penetración es prácticamente imposible", aclaran Raquel Fernández y Noelia Luna, sexólogas de Ishtar.

Las expertas de Ishtar explican que algunas de las causas que pueden provocar dispareunia son estrés, la ansiedad, una relación de pareja insatisfactoria, ausencia de deseo y de lubricación, entre otros. 

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No obstante, la causa sexológica más común es una excitación deficiente. Al no producirse lubricación en la vagina, la penetración resulta dolorosa porque no se dilata. El pene debe forzar la entrada y puede raspar las paredes vaginales."Una estimulación inadecuada tanto en cantidad como en calidad suele motivarla", comentan desde Ishtar.

Los expertos explican que una mujer necesita entre 20 y 40 minutos para que su cuerpo esté disponible para completar la respuesta sexual. Lógicamente, esto no es una ciencia exacta y el tiempo depende de las características de cada mujer, del tipo de relación de pareja, del conocimiento y la confianza recíprocas, del momento vital, del estado de ánimo, entre otros factores.

Antes de comenzar una terapia para combatir este problema, hay que evaluar la frecuencia con la que se produce. Si es trasitorio, si sucede siempre o si se genera con un determinado compañero sexual, estímulo o contexto.

Los psicólogos han detectado que las personas sienten rechazo a la hora de tener que abordar problemas relacionados con la salud sexual, aquellos que consideran que forman parte de su vida íntima "por temor a ser rechazados o avergonzados por sus médicos", concluye la psicóloga Aida Moreno.