Empezó a reconocerse como una plaga a escala mundial a principios de los años 90, pero casi dos décadas después, el sida sigue sin encontrar cura alguna.

Desde hace años, los laboratorios Merk trabajaban en el ambicioso proyecto de crear una vacuna que evitara nuevos contagios o que, al menos, mejorara el estado de las personas ya infectadas.

No obstante, tras una inversión millonaria y grandes esperanzas puestas en los resultados, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana ha vuelto a ganar la batalla. Y las acciones del laboratorio, de momento, siguen creciendo.

De las expectativas al fracaso

Ha sido una patada en toda la boca

"Ha sido una patada en toda la boca", así de contundente se ha manifestado Bruce Walker, un veterano investigador de Harvard que, pese a no haber trabajado directamente en este proyecto, lleva años luchando contra el sida.

En otras declaraciones recogidas por The Wall Street Journal, Lawrence Corey, uno de los representantes del Instituto Nacional de Salud de EE UU (NIH, por sus siglas en inglés), ha dicho estar "decepcionado".

Los resultados, según recogen Marilyn Chase y Mark Schoofs en el diario norteamericano, son particularmente negativos teniendo en cuenta que existe un gran consenso en la comunidad científica acerca de que sólo una vacuna puede poner fin a la epidemia.

Según estimaciones de las Naciones Unidas, actualmente hay más de 40 millones de personas infectadas en todo el mundo, cifra que crece a un ritmo de casi el 10 % cada año.

El centro de investigación español de la malaria y el sida de Manhica, Mozambique, empezará probablemente a ensayar su propia vacuna en 2010, según afirmaron recientemente fuentes del centro a 20 minutos.

El sida en el mundo

La enfermedad sigue creciendo en todo el mundo, y cebándose con los más débiles, especialmente en África y sus niños. De hecho, según estimaciones recientes, sólo el 15 % de todos los menores infectados en todo el mundo reciben algún tipo de tratamiento.

En otras zonas del globo, como Papúa Nueva Guinea, se combate la enfermedad no ya repudiando a los enfermos, sino directamente enterrándolos vivos para evitar contagios. Mientras, países como Irán presumían hace años de haber encontrado remedios contra el virus.

En cualquier caso, ante la falta de certezas, el mejor remedio sigue siendo la prevención.