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Cómo enfrentarse con el coche a un camino de tierra y sobrevivir en el intento

En condiciones climáticas poco favorables se puede crear barro en estos caminos.
En condiciones climáticas poco favorables se puede crear barro en estos caminos.
Continental

Hemos reservado una preciosa casa rural para el fin de semana, cogemos el coche, salimos a la carretera... y para llegar hasta nuestro alojamiento hay que meterse por un camino sin asfaltar que más que ser antesala de nuestra escapada en la naturaleza parece la ruta de la tensión al volante. A aquellos acostumbrados a recorrer carreteras y calles asfaltadas, habitualmente propietarios de coches bajos, utilitarios y berlinas; no se les suelen dar especialmente bien las carreteras de tierra. 

Y es que, primero, es necesario disponer de un vehículo que nos permita recorrerlas con facilidad y, dos, este debe ir equipado con buenos neumáticos para que en el caso de lluvia se pueda pasar por el barrio y los charcos sin problemas. Pero también es necesario adecuar la conducción al tipo de terreno si queremos salir airosos. 

Por ejemplo, en el blog de Mapfre dan una serie de consejos muy prácticos para la próxima vez que con el coche acabemos una carretera de estas características: 

  • Luces de posición: las luces de posición son necesarias para que otros vehículos puedan verte y es importante llevarlas encendidas a pesar de que sea de día.
  • Velocidad: la velocidad deberá ser más reducida que al circular por vías asfaltadas debido a la menor adherencia de las ruedas. Además, conducir a gran velocidad por caminos de tierra levantará polvo, que puede dificultar la visibilidad.
  • Mantente a la derecha: aunque no haya señalización de carriles, en estas vías deberás circular siempre por la derecha para evitar problemas con otros vehículos que puedan situar de frente.
  • Roderas: estas se crean con el tránsito de vehículos pesados como tractores por zonas húmedas del camino. Evita conducir por ellas y circula siempre por la parte más alta del camino.
  • Piedras: las piedras serán tu peor enemigo en los caminos, ya que pueden dañar gravemente tu vehículo, causando problemas en la suspensión o doblando una llanta. Ni pases por encima de ellas ni intentes dejarlas entre los ejes de tu coche.
  • Frenar sobre zonas de gravilla: la gravilla dificulta el frenado y hace que las ruedas patinen. Hay que tener en cuenta que la distancia de frenado es mucho mayor.
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