Por qué nunca deberías comer un alimento que se cayó al suelo (incluso si solo han pasado 3 segundos)

Perrito caliente en el suelo.
Perrito caliente en el suelo.
BanksPhotos / iStock
Perrito caliente en el suelo.

Pocas cosas dan más rabia en la vida que venir con tu sándwich, tu bocadillo, tu perrito caliente o cualquier otra comida, y que justo cuando le vas a hincar el diente se te caiga al suelo. Absoluta frustración. 

Seguro que tú también has escuchado eso de 'la regla de los tres segundos', que dice que eres capaz de recogerlo del suelo y soplarlo un poco, puedes comer dicho alimento de forma segura. ¿Verdad o mito?

Todo sea dicho, la situación cambia notablemente dependiendo del lugar en el que estemos y del tipo de alimento que se haya caído. No es lo mismo que se te haya caído un totopo o un gusanito en el parqué de tu casa que acabas de fregar, a que se te caiga un pedazo de pizza -que siempre cae por la parte del relleno- en mitad de la acera de una ciudad donde las mascotas hacen sus necesidades. 

Independientemente de la cantidad de suciedad y bacterias que podamos encontrar en cada piso y de la capacidad de cada alimento para recogerlas, ¿qué opinan de esto los profesionales?

No hay regla que valga

Según James E. Rogers, director de investigación y pruebas de seguridad alimentaria en Consumer Reports, "no debería comer alimentos que han estado en el suelo, incluso si estuvieron menos de 5 segundos".

Según un estudio de 2016 de la Universidad de Rutgers, la transferencia de bacterias de una superficie contaminada a un trozo de comida puede ocurrir casi instantáneamente en algunos casos, lo que desmiente la regla de los 5 o 3 segundos.

Como explica Donald W. Schaffner, uno de los autores del estudio, algunos alimentos, cuanto más tiempo permanecen en la superficie, más bacterias se transfieren. Sin embargo, hay otros factores que afectan la cantidad de bacterias que recogerán los alimentos. Por ejemplo, las bacterias se transfieren del suelo a la comida húmeda a un ritmo más rápido que a la comida seca, por lo que el riesgo de un trozo de sandía es muy diferente al de una tostada o un dulce, dice Schaffner.

La cantidad de bacterias depende de la superficie, por lo que, según un estudio de 2006 publicado en el Journal of Applied Microbiology, las alfombras transfieren bacterias a los alimentos a un ritmo menor en comparación con superficies como las baldosas de cerámica.

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