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El sonido en la narrativa cinematográfica

Desde ‘Apocalypse Now’ hasta ‘Sound of Metal’ hay auténticas virguerías en la utilización del sonido en el cine
Una escena de 'Sound of Metal'
Una escena de 'Sound of Metal'
Cinemanía

Hay pocas escenas tan devastadoras como esa de Sound of Metal en la que la médico y el personaje de Riz Ahmed prueban por primera vez el implante de oídos.

Es un sonido metálico y roto, muy desagradable. El efecto es tan demoledor que transforma un momento de expectación en una angustiosa pesadilla. Después de ver algo así es difícil escapar. Uno vuelve a esa escena una y otra vez e irremediablemente se para a pensar en la importancia de escuchar el sonido de las cosas que nos rodean.

Si Nicolas Becker, Jaime Baksht, Michelle Couttolenc, Carlos Cortés o Phillip Bladh ganan o no el Oscar a mejor sonido será un dato que la mayoría de nosotros olvidaremos con el tiempo.

“Hay muy pocas excepciones de gente que sepa realmente de sonido, conceptualmente y técnicamente. ¿Qué es lo que ocurre con esto? Pues que para la mayoría de las personas el sonido, sencillamente, suena”.

Daniel Peña es sonidista, su especialidad es el diseño de sonido y ha trabajado con grandes directores de nuestra industria como Víctor Erice, Julio Medem o Fernando León de Aranoa, la película de este último titulada Un día perfecto es uno de sus trabajos más conocidos:

“El 95% de la gente no es consciente de la narrativa que se construye en las películas a través del sonido. ¿Por qué? Pues porque es un secreto… No se puede desvelar un truco de magia. Cuando se hace una película ningún departamento tiene que sobresalir sobre el resto”.

Peña es una de esas personas que rebosa pasión por lo que hace y claro, es muy fácil contagiarse. En su estudio trabaja en estos trucos de magia y además analiza una y otra vez el sonido o la puesta en escena de fragmentos de películas que luego enseñará a sus alumnos, porque Peña también es profesor.

Hagamos un experimento: poneos los cascos, subid el volumen al máximo, dadle al play en el vídeo que aparece abajo y cerrad los ojos.

Lo que habéis escuchado es el murmullo de una selva compuesto por el sonido de las aves, de pequeños roedores, de insectos, y del viento agitando cada hoja... De repente un rugido rompe ese murmullo.. El motor de un coche que atraviesa el silencio igual que el bramido de un depredador.

En los primeros minutos de la película Soy Leyenda se establecen las bases de su historia con un sencillo pero inteligentísimo diseño de sonido que construye una narrativa que nos llevará una y otra vez hacia esa verdad ancestral: Siempre habrá alguien más arriba en la cadena alimenticia.

Como este ejemplo hay muchísimos, claro. Constantemente se nos cuentan historias a través del sonido. 

El niño que escuchaba las películas

Una escena de 'Nacido el cuatro de julio"
Una escena de 'Nacido el cuatro de julio"
Cinemanía

Daniel era un chico que no paraba de ver películas, además las veía a escondidas porque no eran películas que soliera ver alguien de su edad.

Un día sus hermanos se chivaron y sus padres le prohibieron ver la película que en ese momento le estaba obsesionando: Nacido el cuatro de julio. Así que lo que él hizo fue grabarse las películas en cassetes y ponérselas en bucle a escondidas. Como se las sabía de memoria solo con escucharlas ya podía imaginarlas. Daniel aprendió a ver películas escuchándolas.

Luego de mayor y en mitad de las pruebas de acceso de la CAM ocurrió una de esas cosas extrañas que ocurren a veces. Tenía que analizar el sonido de una escena concreta y esa escena era, precisamente, de Nacido el cuatro de julio. Casi se echa a llorar. Por supuesto pasó el corte y hasta ahora.

La muerte de Michael Sullivan

Una escena de 'Camino a la perdición'
Una escena de 'Camino a la perdición'
Cinemanía

Hay tres departamentos: Sonido directo, montaje y mezcla.

“El sonido directo lo hace un compañero mío, Antonio Alfara, uno de los mejores montadores de sonido directo de España. En A perfect day trabajamos juntos y en un momento del rodaje le llegó un sonido directo muy malo de uno de los diálogos con una gran cantidad de viento. Antonio lo limpió y quedó perfecto pero cuando lo escuchó Fernando su reacción fue: “Yo eso no lo he oído así… Algo le pasa a ese sonido directo”. Entonces yo le dije: “No será que le falta el viento...” y Fernando me contestó: “Joder, es eso”. Así que tuvimos que meter luego el viento, pero ya controlado por nosotros en la sala de montaje”.

El trabajo de Daniel es duro pero divertidísimo: “Yo hago ambientes y efectos. Si veo un aeropuerto en la película, sonorizo un aeropuerto, es decir, creo un aeropuerto desde cero. Y una vez que el sonido directo y los ambientes están hechos, lo mezclamos y es entonces cuando empezamos a trabajar los efectos puntuales, lo que nos lleva a diferenciar una película de otra. Comenzamos a trabajar en el sonido narrativo”.

Dani pone un ejemplo muy práctico para explicar la manera en la que una historia se construye también desde el sonido: La casa de Jack Nicholson en Mejor imposible.

“¿Cómo debería sonar esa casa? No pueden sonar pajaritos o sonidos agradables. Es no va con el personaje. Jack Nicholson vive encerrado así que el sonido de su casa será claustrofóbico. Cuando él va evolucionando el sonido también. Como departamento nosotros también partimos de una idea, de qué es lo que queremos contar a través del sonido y cómo existe una evolución que nos lleva a un fin”.

Una de las escenas más brutales que existen en cuanto a su diseño de sonido es la muerte de Michael Sullivan en Camino a la perdición, la obra maestra de Sam Mendes.

Sin entrar en un análisis profundo, aunque para Peña esta sola escena daría para un libro que él estaría encantado de escribir, el sonido de las olas, que son casi inexistentes en el plano visual, tapan el resto de ruidos de manera deliberada para jugar con la idea de la muerte, el más allá y el mundo terrenal, donde cada personaje juega un papel muy concreto.

“Yo mantengo que las olas son realmente una respiración. Representan bocanadas de aire. Y esto es así porque Sam Mendes quiere que veamos la secuencia al ritmo que marcan esas olas”.

Después de hablar con Peña esta escena se convierte en algo casi inabarcable en su significado y profundidad.

Los helicópteros de Apocalypse Now

Una escena de 'Apocalypse Now'
Una escena de 'Apocalypse Now'
Cinemanía

Hablar de sonidos en el cine y no acordarse de John Travolta grabando efectos sonoros en el comienzo de Impacto, de Brian de Palma, sería una falta grave. Y sin embargo, el trabajo real de los departamentos de sonido en las películas no tiene demasiado que ver con lo que De Palma retrató en su trhiller.

“Tenemos que desmitificar eso de grabar sonido de campo. Por ejemplo, si grabas cómo se abren las puertas de un autobús ese sonido no te va a valer porque se está sumando todo y lo que nos interesa es tener cada uno de los sonidos por separado. Porque es desde ahí desde donde podemos construir”.

No hace falta oído para trabajar de sonidista, lo único que hay que hacer es escuchar y aprender cómo suenan las cosas. Y después de eso, reproducirlas.

Apocalypse Now fue la primera película de la historia en la que se leyó en los títulos de crédito: Diseñador de sonido. Walter Murch inventó este concepto para la industria, los Oscar inauguraron ese mismo año el premio y por supuesto fue él quién lo ganó.

No es que hiciera sonar una de las películas más importantes de la historia, es que justo lo hizo durante un inmenso cambio en la tecnología que les llevó a él y a Coppola a reinventar la narrativa y construir momentos tan absolutamente brillantes como ese espectacular inicio:

El sonido de los helicópteros que se convierte en el sonido del ventilador mientras la voz de Jim Morrison inunda todo con su The End.

La manera en la que Walter Murch y Coppola consiguieron transformar el sonido de las hélices y llevarlo a esa onírica secuencia ya es historia:

“La articulación del sonido de un helicóptero es diferente a medida que pasa, por tanto escucharás cinco o seis cosas diferentes según tu relación espacial con el helicóptero: a veces solo el rotor, otras la turbina, puedes oír ruidos sordos. [...] Usando un sintetizador creamos sonidos artificiales para imitar el sonido real”.

Murch relata el proceso en una entrevista para Salon.

“Formamos lo que se conoció como el helicóptero fantasma, una especie de Lego auditivo. Se podían juntar todos los helicópteros para que sonara algo realista o lo contrario, desarmarlos y reproducir cualquiera de ellos individualmente, un solo helicóptero con múltiples pistas. [...] Ese sonido de whoop-whoop-whoop-whoop es el sonido sintetizado de una hélice, que de forma aislada tenía esa cualidad de ensueño”.

Los directores que construyen historias con el sonido

Una escena de 'Señales'
Una escena de 'Señales'
Cinemanía

Desde Walter Murch y Coppola muchos otros directores y sonidistas han contribuido a este arte.

En España Alejandro Amenabar y su habitual diseñador de sonido Gabriel Gutiérrez son un auténtico referente.

M. Night Shyamalan es otro de los grandes directores cuya utilización del diseño de sonido le sirve para construir historias y llevar la narrativa audiovisual a otro lugar. 

Y ahora Darius Marder y su equipo de sonidistas han vuelto a crear un hito en la historia con su trabajo en Sound of Metal.

Volviendo a citar a Dani Peña, aunque es cierto que “lo más reconocido no son las sutilezas sino las películas que son muy llamativas sonoramente” y Sound of Metal sería de este segundo grupo, es muy difícil no emocionarse con el elegante retrato que Marde hace de una relación sentimental a través de una sordera y un sonido metálico.

Los silencios en esta cinta son demoledores. Porque a veces se nos olvida que hay cosas que no suenan. 

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