'Sound of Metal': el solo de batería que tus oídos no olvidarán

Riz Ahmed brilla como batería aquejado de sordera en este estupendo melodrama disponible en Amazon Prime Video. Hablamos con su director, Darius Marder.
'Sound of Metal'
'Sound of Metal'

Basta ver los diez primeros minutos de Sound of Metal para comprender por qué Riz Ahmed es uno de los mejores actores del momento. Riz es Ruben, el batería de un duo metalero que vive y siente como una rockstar (adicciones incluidas). Hasta que en una actuación algo ocurre. Sufre una sordera severa. Su vida cambia por completo. Y así se inicia Sound of Metal, uno de los melodramas más brillantes de los últimos tiempos, escrita y dirigida por Darius Marder. 

Es una historia de superación dentro y fuera de la pantalla. Ahmed, rapero además de actor, tuvo que aprender a tocar la batería durante tres meses para una escena de apenas cinco minutos. 

“Además dejamos claro que la íbamos a rodar en una sola toma, en un club con gente real y que no la íbamos a repetir, porque lo hacíamos en 35mm. Muchos actores leyeron el guion y se interesaron, pero luego se asustaban. Ahmed es uno de los pocos que tiene ese compromiso con su trabajo. Olivia Cooke (que interpreta a Lou, la otra parte del dúo) también es una actriz muy valiente. Por eso esa escena es tan especial”, nos cuenta el director.

Marder ya dio muestras de su talento en el guion de Cruce de caminos (Derek Cianfrance, 2012). Fue por entonces cuando empezó a desarrollar la idea de Sound of Metal. “En un principio iba a ser un documental sobre la banda Jucifer, pero a medida que trabajaba en él me daba cuenta de que quería contar otra cosa. He pasado años y años trabajando, investigando”. 

Obsesionado con el poder narrativo del sonido, espoleado por cómo su abuela hizo frente a su sordera, Marder se juntó con el ingeniero francés Nicolas Becker. Viajes continuos de Los Ángeles a París (cuya huella acaba quedando en un cameo de Mathieu Amalric) y horas y horas en estudios de grabación, probando qué se escucha cuando no se escucha nada, cuando estás debajo del agua o cuando golpeas una calavera. “Empezamos a darle vueltas a conceptos filosóficos. ¿Cómo son nuestras memorias sonoras? ¿Por qué recordamos canciones o melodías?”. 

23 semanas de prostproducción de sonido demuestran hasta qué punto llegó su monomanía. Y a eso se sumó el factor humano. Ruben, el protagonista, debe iniciar una nueva vida con personas con sordera, al tiempo que se niega a aceptar su realidad y pretende volver a ser una estrella del rock. 

“Rodar con personas que sufren de discapacidad auditiva es todo un reto, porque no te puedes dirigir a ellos de la misma manera que a alguien que no la tiene. No expresan sus emociones del mismo modo. Evidentemente, olvídate de esa imagen del director que todo lo controla, porque en el rodaje se dicen cosas que tú no comprendes porque no dominas su lenguaje. Ha sido una experiencia maravillosa en la que he comprendido hasta qué punto es importante entender el cine como un arte colaborativo”. 

Ruben/Ahmed es incapaz de comunicarse con su nueva comunidad. “Y eso me permitía hablar de algo que me apasiona y que aprendí con Derek Cianfrance, hasta qué punto la toxicidad masculina condiciona nuestro día a día. Esa incapacidad de los hombres para confesar sus emociones. Ruben es un personaje que constantemente se hace daño porque cree que hacerlo es mostrarse débil. Cuando tenga que expresarse con lenguaje de signos cambiará su concepción del mundo”. 

Tantas horas en estudio, tantas reflexiones sobre el sonido en el cine y en nuestro día a día… ¿Se lo piensa ahora dos veces antes de ponerse unos auriculares o unos airpods? “Por supuesto. No somos conscientes de la agresión a la que sometemos constantemente a nuestro sistema auditivo. Me volví un obseso del tema. Aunque ahora, poco a poco, lo estoy superando”.

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