Juan González en la tienda que tienen dentro de su fábrica en Madrigueras (Albacete).

La empresa familiar que busca mitigar la despoblación fabricando vaqueros más sostenibles

20 oct 2025 - 07:00
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Juan González

La empresa familiar que busca mitigar la despoblación fabricando vaqueros más sostenibles

Hace casi 50 años los padres de Juan se embarcaron en el mundo textil con una máquina de tricotar en su propia casa. Ahora él y sus dos hermanos están al frente de su propia marca, Capitán Denim, que tiene como filosofía mantener la producción en su pueblo de Albacete, Madrigueras.

La banda sonora que acompaña cualquier visita al taller de Capitán Denim proviene de la variada maquinaria que se necesita para dar vida a un único pantalón. Una melodía muy similar a la que empezó a sonar en el hogar de Juan González y su familia cuando, en los años 70, sus padres se hicieron con una máquina de tricotar.

Han pasado casi cinco décadas en las que la ropita de bebé y los jerséis se han transformado en distintas prendas vaqueras, y la pequeña habitación se ha convertido en una gigantesca nave. Pero la mecánica música sigue sonando en Madrigueras, Albacete, el sitio donde todo empezó y donde continúa al completo su producción.

“Desde el principio lo tuvimos claro: nuestro objetivo es fabricar aquí con gente de aquí”, resume Juan. Con la crisis de 2008 muchas empresas de moda tuvieron que cerrar, mientras que otras optaron por descentralizar sus recursos y comenzar a producir sus prendas fuera de la Unión Europea para reducir los costes.

“Desde el principio lo tuvimos claro: queríamos fabricar aquí con gente de aquí”

Sin embargo, la familia de Juan decidió quedarse y seguir luchando por dar trabajo a la gente de su pueblo. No les da reparo reconocer lo cerca que estuvieron de cerrar la persiana, pero se muestran convencidos del camino que siguieron. Fue en 2013, después de años cosiendo para otras firmas, cuando se lanzaron a abrir Capitán Denim, su propia marca. Y las máquinas de coser, que no paran de sonar entre las conversaciones animadas de familia y vecinos de la zona, demuestran su éxito.

Juan González en la tienda que tienen dentro de su fábrica en Madrigueras (Albacete).
Juan González en la tienda que tienen dentro de su fábrica en Madrigueras (Albacete).A.P.E.

LA SOSTENIBILIDAD POR BANDERA

Si hay un elemento que está integrado hasta la médula en el alma de Capitán Denim es la sostenibilidad. Han perseguido la producción local desde que sus padres buscaron la forma de tener en una misma fábrica el ciclo completo de elaboración de un vaquero y, por así decirlo, que todo quedase en casa.

“Si algo es de proximidad implica que tiene muy poco impacto a nivel de huella de carbono y que la riqueza se está repartiendo en un entorno cercano al tuyo”, argumenta González.

Con el objetivo de reducir el consumo de agua destinado a los procesos de producción, en 2018 decidieron recurrir a la micronebulización, un sistema que cambia el agua por el aire en el proceso de tintado: “El ahorro de agua es brutal, en un baño tradicional utilizamos 12 litros de agua por kilo de ropa, y aquí utilizamos un litro por kilo de ropa”.

A esto se le suma que la energía necesaria para el funcionamiento de la fábrica la generan, en parte, gracias a placas fotovoltaicas y, por otra parte, a través de una caldera de biomasa que alimentan con huesos de melocotón, cascaras de pistacho, huesos de aceituna o cualquier otro producto orgánico de la zona, integrando así la economía circular en el proceso. En invierno, consiguen calentar el taller recurriendo a la energía residual de las máquinas, que de otra forma se perdería.

En el taller de Capitán Denim trabajan vecinos y familia de su pueblo albaceteño.

UN CAMINO QUE EMPEZÓ 'ONLINE' PARA AYUDAR AL MUNDO RURAL

Al contrario de la idea habitual que se tiene de muchos negocios, en el caso de Capitán Denim la venta de sus productos comenzó de manera digital en el año 2013. “El mundo online era muy incipiente, todavía daba mucho miedo y yo pensaba que no íbamos a vender ni un pantalón”, confiesa González, que se sorprendió al ver que conseguían ventas y fue el impulso que necesitaban para abrir su primera tienda en Albacete. “Una de las mayores satisfacciones de vender tu producto directamente es que nos ha hecho mucho mejores fabricantes, porque tenemos un feedback inmediato”, apostilla.

En una industria como la textil, que aún no se ha modernizado tanto como otras, es necesaria una gran cantidad de personas cosiendo para sacar adelante la producción. Pagar sus sueldos supone un gasto elevado, pero a cambio tiene el incentivo de ayudar a mitigar la despoblación de su pueblo al ofrecer estabilidad laboral a sus habitantes: “La mayoría de la gente lleva con nosotros décadas”.

Sin embargo, la falta de formación de nuevos profesionales es otra de las dificultades a las que tienen que enfrentarse, aunque parece que empieza a haber cada vez más gente joven en el sector y se ha reactivado el grado de Confección y Moda de Albacete.

TRABAJAR JUNTOS POR EL MEDIO AMBIENTE

Capitán Denim, al igual que otras siete empresas de distintos sectores, forma parte del proyecto Neo-Recycling, gestionado por la Asociación de Investigación de la Industria Textil y Cosmética (AITEX). Este tiene como objetivo investigar nuevos materiales para el acabado de las prendas, tecnologías y procesos de tintura que permitan una producción de jeans mucho más sostenible.

“Analizamos cada uno de nuestros residuos y valoramos si lo podemos volver a introducir y que deje de ser un desecho como tal”, detalla y lo ejemplifica hablando de cómo los restos de tela que a ellos les sobran sirven para que otros fabriquen la suela de sus sandalias. A esto se le suman las mejoras que han realizado en la depuración de aguas, como la elección de los químicos para limpiarlas “de origen orgánico, mucho más efectivos y que crean menos residuos”.

“Vender nuestro propio producto directamente nos ha hecho mejores fabricantes, porque tenemos un 'feedback' inmediato”

En esta misma línea, su siguiente objetivo se centra en el ahorro del agua y en conseguir un ciclo cerrado, es decir, que siempre se use la misma agua. “Es un tema complejo porque hay varios tipos de procesos, trabajamos con diferentes colorantes, cada pantalón lleva un acabado… Conseguir que el agua quede igual después de depurarse es complicado”, reconoce González, pero se muestra esperanzado: “Vamos a seguir investigando”.

Y, aunque menciona futuros objetivos como “bajar un poco a tierra” abriendo una tienda en Madrid, el propósito final sigue siendo que las máquinas de coser no dejen de sonar en Madrigueras.

Esta historia forma parte de la serie de artículos #EnPositivo, un proyecto que publicamos en 20minutos con el objetivo de animar al lector a descubrir noticias diferentes, humanas, inspiradoras y, sobre todo, positivas, y que elaboramos gracias al apoyo de Moeve.

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