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Selva de Irati: deportes de aventura y gastronomía pirenaica en el segundo hayedo más grande de Europa

Selva de Irati.
Selva de Irati.
Unaihuiziphotography / iStock

Una tierra de bosques, cascadas y ríos. Una selva en pleno norte de España. Un enorme hayedo, el segundo más grande de Europa. Como no puede ser de otra manera, hablamos de la majestuosa Selva de Irati, un lugar donde escapar del trasiego del mundo y respirar aire limpio. 17.000 hectáreas de naturaleza salvaje nos esperan en el norte de Navarra, listas para ser recorridas y experimentadas con todos los sentidos.

Un mar de hayas, robles, abetos, abedules, sauces y helechos cubren estas tierras. Entre ellos viven los ciervos y los corzos, los jabalís y los lirones, los pájaros carpinteros y los quebrantehuesos, y un sinfín más de especies que aportan un enorme valor ecológico al lugar. Ante esta panorámica, es de esperar que aquí encontremos siempre algo que hacer, desde deportes de aventura hasta relajantes paseos a la sombra de los árboles.

Senderismo y bicicleta de montaña

“Aquí se puede hacer senderismo y mountain bike siguiendo rutas que salen desde los propios pueblos”, señalan a 20minutos desde la Oficina de Turismo de Ochagavía, una de las localidades de la zona. Por ejemplo, a tan solo 8 minutos del pueblo de Orbaizeta, se encuentra el punto de información de Arrazola. Desde allí parten algunos senderos como el que nos lleva a las simas de Anbulolatz cruzando pastizales y bosques de hayas y bojes. Otra ruta nos conduce a la ermita de San Esteban por la cima del monte Azalegui, a 1.165 metros de altura, y a través de un túnel construido en la Guerra Civil.

Selva de Irati.
Selva de Irati.
TONO BALAGUER / iStock

Si optamos por la bicicleta de montaña, en Irati encontraremos el “Espacio BTT”. Se trata de un conjunto de 16 pistas para todos los niveles con las que podremos recorrer este entorno tan privilegiado mientras sentimos la adrenalina y la libertad de este deporte. Estas pistas, que suponen 400 kilómetros ciclables en total, unen los valles de Salazar y de Aezkoa, por los cuales se extiende la Selva de Irati, con las localidades de Zuberoa y Cize, ya en la parte francesa.

Descensos en balsa y esquí

En el mágico paraje de la Selva de Irati también hay lugar para las actividades acuáticas, sobre todo en los calurosos meses de verano, y es que aquí también “se puede hacer barranquismo y descensos en balsa en las foces de Lumbier”. Este espectacular enclave ha sido moldeado por las aguas del río Irati, que podremos navegar al mismo tiempo que disfrutamos del paisaje agreste y abrupto.

Foces de Lumbier.
Foces de Lumbier.
Raúl Hernández González / Flickr

Pero con el cambio de las estaciones, las actividades al aire libre no cesan. La belleza blanca de la nieve cubriendo el Pirineo navarro es algo digno de admirar, y podremos experimentarlo en primera persona desde el Centro de montaña Irati-Abodi. “En invierno se puede hacer esquí y recorridos con raquetas en las zonas altas”, explican. Concretamente, tendremos a nuestra disposición 22 kilómetros de pistas tanto para quienes se inician en este deporte como para los más experimentados.

Entonces ante esa belleza cambiante, ¿cuál es la mejor época para visitar la Selva de Irati. “El otoño tiene mucha fama porque se producen los cambios de colores en los árboles, pero cuando más se disfruta es en primavera”, afirman, “está todo más tranquilo, hay mucha más agua y más flores”. Por lo tanto, queda claro que entre los meses de marzo y mayo se suma aún más esplendor a este bosque. Aunque ese momento del año en los que los hayedos adoptan un vibrante color verde y se distinguen a la perfección de las otras especies “no recibe tanta promoción”.

Selva de Irati.
Selva de Irati.
francisgonsa / iStock

Gastronomía pirenaica y alojamientos rurales

Para tomar fuerzas y seguir disfrutando al máximo del lugar, tendremos que hacer alguna parada gastronómica y así probar la cocina pirenaica. Migas de pastor, ternera, cordero, trucha a la navarra, guisos de caza... son tan solo alguno de los platos con los que se nos hará la boca agua y que vendrán siempre acompañados por un delicioso postre casero hecho con leche.

Embalse de Irabia en la Selva de Irati.
Embalse de Irabia en la Selva de Irati.
TONO BALAGUER

Por otro lado, la oferta de alojamientos es variada. Podemos pasar la noche tanto en hoteles como en hostales, apartamentos y casas rurales. Incluso en albergues y campings para estar aún más en contacto con la naturaleza. Además, podremos elegir entre los establecimientos del Valle de Aezkoa y los del Valle de Salazar.

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