Escapada a Salzburgo: más sonrisas que lágrimas en la ciudad natal de Mozart

Salzburgo al atardecer, con el río Salzach y la fortaleza Hohensalzburg.
Salzburgo al atardecer, sobre el río Salzach y, al fondo, la fortaleza Hohensalzburg.
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Salzburgo al atardecer, con el río Salzach y la fortaleza Hohensalzburg.

Salzburgo es una joya. Pequeña, amigable y coqueta, con apenas 150.000 habitantes, la ciudad ocupa un lugar de privilegio en la historia de la música por haber sido el lugar de nacimiento de uno de los más grandes genios de la humanidad, Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), cuya imagen inunda calles y escaparates de casi toda la urbe. El otro fenómeno que acompaña a la fama de la ciudad es haber sido el escenario principal de rodaje de “Sonrisas y lágrimas” (curiosa traducción española para el título original de la película, “The sound of music”). Pero si los habitantes de Salzburgo sienten auténtica pasión y orgullo por su hijo más universal, la historia de la familia Von Trapp no tiene arraigo ni la consideran como algo identitario.

Los habitantes de Salzburgo sienten auténtica pasión y orgullo por su paisano más universal, Wolfgang Amadeus Mozart
Fachada de la casa de Mozart en Salzburgo.
Fachada de la casa de Mozart en Salzburgo.
Luis Uribarri

Fortaleza inexpugnable

Nada más llegar a Salzburgo la vista se dirige inexorablemente hacia arriba, al emplazamiento de la fortaleza Hohensalzburg, que domina la ciudad, símbolo del poder de los arzobispos que gobernaron la ciudad durante siglos. La fortaleza es inexpugnable y otorga una imagen de postal contemplada desde diferentes rincones de la ciudad, desde el río, los puentes que lo cruzan, el casco viejo, los palacios o las decenas de iglesias que hay en Salzburgo.

Fueron los romanos quienes en el siglo I d.C. primero construyeron aquí un enclave, en las orillas bañadas por el Salzach, el río de la sal (igualmente Salzburgo es la ciudad de la sal ), enclave al que llamaron Juvavum. Aún se pueden apreciar restos de un mosaico romano a los pies de la estatua de Mozart en su plaza homónima. El río vertebra y divide la urbe y ha sido el catalizador de los siglos de riqueza como vía de transporte de la sal.

Coche de Fórnula 1 en la pared de la tienda de Red Bull.
Coche de Fórnula 1 en la pared de la tienda de Red Bull.
Luis Uribarri

Palacios y compras

Pequeña en tamaño y muy manejable y sencilla de visitar y pasear, lo que sorprende de Salzburgo es la gran cantidad de lugares de interés que atesora. Los imprescindibles son la citada fortaleza Hohensalzburg, el palacio y los jardines de Mirabell, la casa natal y el museo de Mozart, el complejo Mozarteum y la catedral, reconstruida de una primitiva que data nada menos que del año 774. Un poco más alejado del centro se encuentra el también espectacular castillo y parque de Hellbrunn.

De una pared de la tienda de Red Bull de la principal calle comercial cuelga un coche de Fórmula 1 de tamaño real 

Pasear por el centro, recorrer la Getreidegasse, su calle comercial más famosa, y pararse a tomar un café en las plazas con sus mercados de fin de semana es una delicia. Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler escaparon hasta aquí no hace mucho para disfrutar de este encanto y del anonimato del que disfrutan en estas latitudes. Seguramente Isabel disfrutó con la visita a tiendas exclusivas de la Getreidegasse como Madl (madlsalzburg.at), referente de la alta costura y casi pared con pared con la casa natal de Mozart, y pudo comprar unos bombones Mozart en alguna de las confiterías Fürst o probarse ambos los trajes típicos tiroleses, el Lederhosen para él o el elegante Dirndl para ella, en la tienda tradicional Salzburger Heimatwerk (salzburgerheimatwerk.at).

Como dato curioso, todas las tiendas de la Getreidegasse están obligadas a mostrar su logo en hierro forjado si quieren que este aparezca sobresaliendo colgado en el exterior del escaparate (McDonald’s tuvo que fabricar uno ex profeso para igualarse a las tiendas vecinas). Y los aficionados al deporte del motor encontrarán aquí las tiendas oficiales de las escuderías Red Bull y Alpha Tauri. Entre hasta el fondo en la de los toros rojos: hay un coche real de Fórmula 1 colgado de una de sus paredes interiores, no es broma.

Tienda de alta costura Madl, en la Getreidegasse.
Tienda de alta costura Madl, en la Getreidegasse.
Luis Uribarri

El genio contra los arzobispos

Mucho del legado de esta bella e interesante ciudad refleja el poderío de los arzobispos que la fueron gobernando. En la época de Mozart, segunda mitad del siglo XVII, el músico tuvo que vérselas con ellos para poder desarrollar su arte, primero de la mano de su padre como niño prodigio que deslumbraba y después como músico adulto que deseaba respeto para él y su música. De hecho, fue la mala, pésima relación con un arzobispo de apellido Colloredo lo que desembocó en la renuncia del compositor a acatar sus exigencias y provocó su marcha a la ciudad de Viena, distante 300 kilómetros.

Los más de 40 palacios que llegaron a convivir en esta zona son otra muestra de la riqueza histórica de Salzburgo, bendecida con el comercio de la sal, el “oro blanco” de la época medieval. El de Mirabel es hoy la sede del ayuntamiento y no se puede visitar su interior, pero sí sus jardines, espectaculares y muy cuidados, cuyas flores son renovadas cada veinte días. Muy recomendable su visita en los meses de primavera y verano. En este palacio fue donde en 1815 nació el que sería el primer rey de Grecia, Otón I, segundo hijo del matrimonio formado por el rey Luis I de Baviera y Teresa de Sajonia-Altenburgo.

Jardines de Mirabell, de visita imprescindible.
Jardines de Mirabell, de visita imprescindible.
Getty Images/iStockphoto

La Salzburg Card

Importante y económico para una escapada a Salzburgo hacerse con una Salzburg Card de 24, 48 o 72 horas (la venden en los hoteles y en las oficinas de Turismo), que permite desplazarse con facilidad en el transporte público y acceder a los principales monumentos, edificios y museos, incluida la casa natal de Mozart.

Esta vivienda del centro de la ciudad recibe casi medio millón de visitantes al año y sobrecoge a los amantes de la música clásica cuando pisan el mismo suelo y miran por las mismas ventanas que el autor de “La flauta mágica”. Guarda objetos personales de la familia Mozart y algunos incunables. También la única fotografía real, con cámara fotográfica, de Constanze Mozart (1762-1842), la esposa de Wolfgang, tomada un año antes de su muerte. El matrimonio tuvo dos hijos varones que no tuvieron descendencia.

Confitería Fürst, donde venden los auténticos bombones Mozart.
Confitería Fürst, donde venden los auténticos bombones Mozart.
Luis Uribarri

Gastronomía

¿Y qué se come en Salzburgo? Lo primero es que en Salzburgo no se come, se cena. A mediodía los habitantes toman un tentempié en forma de bocadillo de salchicha, como el popular Leberkäse, barato y nutritivo. Para cenar siempre estará el Wiener Schnitzel si se quiere ir a lo seguro (filete empanado), y de postre lo más típico es el sufflé Nockerl o la tarta Sacher. Dato a tener en cuenta es la buena calidad de la cerveza, ya que Salzburgo lleva el sobrenombre de la Capital austriaca de la Cerveza. Los amantes de esta bebida deben visitar la cervecería Augustiner, uno de los lugares más populares y donde se produce cerveza desde 1621.

El restaurante Elefant y la leyenda del viaje de "Solimán" inspiró el libro "El viaje del elefante", de José Saramago

Un restaurante singular en el centro es el Elefant, donde además de comer bien se puede conocer la historia de su nombre, que rinde homenaje a “Solimán”, elefante que llegó caminando hasta Salzburgo desde Portugal en el siglo XVI. Cuando el escritor José Saramago comió aquí y conoció la historia, le encantó y fue el punto de origen para su libro “El viaje del elefante”.

Tarta Sacher, el postre más clásico de Salzburgo.
Tarta Sacher, el postre más clásico de Salzburgo.
Getty Images/iStockphoto

Escapada de 48 ó 72 horas

Salzburgo es quizá una de las ciudades del mundo con más historias curiosas por rincón cuadrado, a pesar de su mediana población y extensión. Una escapada corta de fin de semana o de puente puede permitir conocer muchas de ellas. Si las quiere conocer todas o casi todas, probar los bocados típicos en las panaderías artesanas, encontrar las mejores vistas para la foto perfecta y aprovechar al máximo, déjese llevar por alguno de los guías en español que hay en Salzburgo, como Antonio Campos (antoniosalzburg@outlook.com), que hará su visita mucho más inolvidable y productiva.

La terraza del hotel Stein ofrece unas vistas inmejorables del río y la fortaleza; el hotel Sacher, la famosa tarta

La oferta hotelera de Salzburgo es correcta y de diferentes categorías. Su hotel más icónico es el lujoso Sacher (sacher.com), homónimo de la famosa tarta. Otra recomendación más asequible es el hotel Stein (hotelstein.at), sobre todo por su terraza, con unas vistas inmejorables del río y la fortaleza, donde desayunar o despedir la jornada con la imagen de la ciudad que vio nacer, crecer y marchar al mayor genio musical de todos los tiempos.

Más información en salzburg.info y en austria.info

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