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¿Por qué no duermo por las noches?

Tanto la ansiedad como la depresión pueden provocar un peor descanso por la noche. Además, los medicamentos que se usen para tratarlos pueden tener efectos secundarios como el insomnio.
Problemas para conciliar el sueño durante la noche
Pixabay/HolgersFotografie

Un gran porcentaje de la población padece insomnio o problemas para conciliar el sueño durante la noche, lo que repercute en su calidad de vida. "Mientras dormimos se cumplen funciones de regulación y recuperación fundamentales. Gracias al sueño nos reponemos del desgaste físico y mental que conlleva nuestra actividad diaria", explican en Quirón Salud. Por eso, una buena higiene del sueño es tan importante, ya que de lo contrario "nuestro estado físico, cognitivo y anímico se verán afectados de forma negativa".

Dificultad para dormir, despertares nocturnos, no sentirse descansado incluso habiendo dormido, somnolencia, irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse o preocupación constante. Estos son solo algunos de los síntomas del insomnio que nos pueden alertar para evitar posibles complicaciones futuras.

Estrés, problemas de salud o medicamentos

Pero, ¿cuáles son las causas? ¿Por qué hay veces que no conseguimos dormir en toda la noche? Desde Quirón Salud resaltan que los estresores puntuales pueden ser una de las causas de que no podamos dormir, como estar en época de exámenes, la presentación de un proyecto laboral o situaciones que nos provoquen ansiedad, como la pérdida de un trabajo. 

Por otro lado, ciertas enfermedades agudas o crónicas pueden provocar un peor descanso nocturno y problemas para poder dormir. Como explican en Mayo Clinic, "los ejemplos de afecciones relacionadas con el insomnio incluyen el dolor crónico, el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardíacas, el asma, la enfermedad del reflujo gastroesofágico, el hipertiroidismo, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer".

Asimismo, algunos trastornos relacionados con el sueño, como la apnea del sueño, pueden provocar "pausas respiratorias periódicas durante la noche". De igual forma, "los trastornos de ansiedad pueden alterar el sueño", añaden los expertos. 

La ingesta de determinados medicamentos, como antidepresivos o fármacos para el asma o la presión arterial, pueden desencadenar problemas para conciliar el sueño, aseguran.

Hábitos nocivos antes de ir a dormir

En cuanto al estilo de vida, los malos hábitos del sueño pueden provocar problemas a la hora de dormir, como "horarios irregulares, actividades estimulantes antes de acostarse, un entorno incómodo, el uso de la cama para ver la televisión, el uso de ordenadores, teléfonos u otras pantallas antes de acostarse". 

También hay que tener especial cuidado con la alimentación, ya que las comidas copiosas antes de ir a dormir pueden ocasionar molestias físicas. "Muchas personas tienen acidez estomacal, el flujo retrógrado de ácido y comida que va desde el estómago hasta el esófago después de comer, lo que puede mantenerte despierto", detallan en Mayo Clinic. 

Además, la ingesta de cafeína, en bebidas como el café o el té, es estimulante y puede dificultar el sueño nocturno, al igual que la nicotina o el alcohol. "Impide que se alcancen las fases del sueño más profundas y, a menudo, hace que te despiertes en medio de la noche", concluyen.

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