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El motivo psicológico por el que algunas personas se muerden las uñas

Un hombre se muerde las uñas.
Un hombre se muerde las uñas.
GTRES

¿Tienes el hábito de morderte las uñas de manera frecuente? ¿Ante qué situaciones se desencadena? La onicofagia es el hábito de morderse o comerse las uñas y se encuentra dentro de los trastornos obsesivos-compulsivos, que suele aparecer en la niñez y/o en la adolescencia.

Esta "manía" o hábito se puede convertir en un problema serio, no solo porque se realice a causa de un trastorno emocional o conductual, sino porque puede generar lesiones físicas en los dedos y manos, como una deformación de la cutícula, infecciones por bacterias u hongos, fracturas y desgaste dental, problemas en la propia mandíbula o deformaciones en los propios dedos, entre otras.

"Como una válvula de escape"

Como detallan los expertos de De Salud Psicólogos, la onicofagia o este trastorno compulsivo de morderse las uñas hasta el punto de hacerse heridas puede tener como posibles causas la ansiedad, el estrés o el nerviosismo. "En algunos casos se ha indicado que este comportamiento podría suponer una válvula de escape frente a dificultades o situaciones traumáticas anteriores, problemas personales actuales, insatisfacción personal o miedo", indican.

De esta manera, suelen determinarse como causas "la ansiedad, la angustia y el estrés, de tipo laboral, social o académico". Asimismo, este hábito puede surgir como una expresión emocional de otros problemas, como la tensión laboral, cambios en la unidad familiar, presión en los estudios, pérdida de un ser querido o problemas personales derivados de una baja autoestima, inseguridades, frustración o timidez, entre otras.

"El morderse las uñas tiene un efecto calmante para las personas que emplean esta conducta, por esta razón, se convierte en la válvula de escape ante situaciones de estrés. Se trata de un acto desadaptativo utilizado para liberar la tensión", explica en un artículo para su blog Estíbaliz Ruiloba, psicóloga clínica. También puede deberse a un "impulso" hacia uno mismo como herramienta para "canalizar la ira y la frustración". 

Cómo ser conscientes de nuestro comportamiento

Para poder hacer frente a este hábito, lo primero es reconocer en qué momentos o ante qué situaciones se desencadena, para conocer cómo es nuestra conducta y las emociones que sentimos. "Esto nos va a ayudar a ser más conscientes de nuestro comportamiento y nos va a permitir desarrollar otras estrategias de canalización de las emociones", añade la experta.

Por ello, la terapia psicológica, como la cognitivo-conductual, puede ser una herramienta eficaz para dejar este comportamiento, ya que "puede enseñar a gestionar las emociones" y evitar que nos mordamos las uñas como un impulso ante situaciones que nos generen angustia, estrés o ansiedad. 

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