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Por qué no deberías tomar paracetamol para la resaca

Pastillas de paracetamol.
Pastillas de paracetamol.
©[naramit de Getty Images] a través de Canva.com.
Allí hay un viejo conocido que todos asociamos a la cefalea pero que, en este caso, deberemos evitar. Se trata del paracetamol, y no hay que consumirlo para la resaca, tras haber bebido o cuando se piense hacerlo.
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Las personas que consumen alcohol conocerán la sensación de despertarse después de una noche de beber con un malestar generalizado fácilmente identificable. Es la famosa resaca.

Y, aunque la mejor manera de evitarla es, obviamente, abstenerse del consumo de alcohol, lo hecho hecho está y una vez que ya la padecemos podemos querer echar mano del botiquín para paliar algunos de sus síntomas más desagradables, como el dolor de cabeza.

Allí hay un viejo conocido que todos asociamos a la cefalea pero que, en este caso, deberemos evitar. Se trata del paracetamol, y no hay que consumirlo para la resaca, tras haber bebido o cuando se piense hacerlo.

La interacción del paracetamol con el alcohol

El paracetamol es un medicamento analgésico (alivia el dolor) y antipirético (baja la fiebre) de uso común, y es seguro respetando las dosis apropiadas. No obstante, como ocurre con muchos fármacos, puede interactuar con otras sustancias que se encuentren en nuestro organismo, llegando a causar efectos nocivos.

Esto es lo que sucede cuando se combina con el alcohol. Y ocurre porque ambas sustancias se metabolizan (es decir, se transforma en una molécula más fácil de eliminar del organismo) en el hígado, y ambas en parte (en cada caso intervienen también otras) mediante una enzima llamada CYP2E1.

Normalmente, cuando se consume solo una de ellas, esta enzima se encuentra en baja cantidad; lo que es bueno, ya que el producto de la metabolización del paracetamol por esta vía es un metabolito, el NAPQI, ligeramente tóxico y  capaz de provocar muerte celular. Por suerte, en condiciones normales, la porción del paracetamol que se transforma en este metabolito es mínima, y se elimina gracias al glutatión (un tripéptido protector de las células).

Por contra, en presencia de alcohol, la mayor cantidad de la enzima CYP2E1 provoca que la producción de este metabolito se vea también incrementada. Si llega a un nivel más alto de lo que el glutatión es capaz de eliminar, se puede producir incluso daño hepático.

La alternativa: el ibuprofeno

Por todo lo anterior, el ibuprofeno es en principio una opción mucho mejor para aliviar los males de la resaca. No solo no produce esta interacción en el hígado, sino que como tiene efectos antiinflamatorios además de analgésicos (y la resaca, entre otros, está muy ligada a procesos inflamatorios) será más eficaz.

En cambio, el ibuprofeno también puede tener un cierto efecto negativo al combinarse con el alcohol, ya que ambos irritan sensiblemente el estómago. Con todo, esto no debería suceder si se respeta la dosificación del ibuprofeno, sino sólo tras su uso continuado en grandes dosis.

Aún así, siempre hay que recordar que el mejor remedio para la resaca es evitar el consumo de alcohol o, en todo caso, moderarlo.

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