La artritis psoriásica, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las articulaciones: ¿cómo reconocerla? ¿Existe tratamiento?

Artritis reumatoide
Dolor e hinchazón de las articulaciones.
POSITIVEFOCUS - Archivo

Aproximadamente un millón de personas en España padecen psoriasis cutánea y entre el 10 y el 30% puede desarrollar artritis psoriásica, una enfermedad inflamatoria crónica que daña las articulaciones y para la que todavía no existe una cura definitiva. Según datos de Acción Psoriasis, una asociación formada por pacientes de psoriasis, artritis psoriásica y familiares, cerca de 200.000 personas a nivel nacional sufren esta enfermedad, que puede dificultar enormemente su calidad de vida.

Los primeros signos de alarma suelen aparecer entre los 30 y 50 años, y "uno de cada tres pacientes puede ver afectada su movilidad por culpa de la enfermedad", añaden desde la asociación, y por eso el diagnóstico precoz es clave para evitar posibles complicaciones de salud.

¿Cómo reconocer la enfermedad? ¿Cuáles son sus síntomas?

La artritis psoriásica se manifiesta principalmente con dolor, hinchazón, enrojecimiento de los dedos, dificultad para mover las articulaciones y aumento de la temperatura en la zona afectada. Otros síntomas que pueden aparecer son el dolor ocular, la sensibilidad y la rigidez en las articulaciones o el dolor crónico durante más de tres meses en la zona inferior de la espalda. 

El daño articular puede aparecer "meses o años antes que la afectación en la piel".

Suele desarrollarse en personas con psoriasis de muchos años de evolución, aunque la afectación en las articulaciones puede aparecer "meses o años antes que la afectación en la piel". En otros casos, los daños cutáneos son tan leves que pueden pasar desapercibidos.

Por esta razón, los pacientes con psoriasis cutánea deben acudir al médico ante una inflamación o hinchazón de las articulaciones, para descartar que se trate de artrosis psoriásica. Así, la forma de manifestarse es diferente en cada persona, pero los profesionales han destacado cinco formas principales, tal y como recogen en la Fundación Española de Reumatología:

  • Artritis oligoarticular asimétrica: se trata de la más habitual que afecta a unas pocas articulaciones de las extremidades.
  • Artritis que afecta principalmente a las interfalángicas distales de las manos.
  • Artritis simétrica similar a la artritis reumatoide.
  • Artritis mutilante: es muy poco frecuente, pero genera deformaciones y es más agresiva.
  • Artritis que afecta a la columna y articulaciones de la pelvis o sacroilíacas: una enfermedad similar a la espondilitis anquilosante.

¿Cómo es su evolución?

Esta enfermedad inflamatoria puede afectar a las articulaciones periféricas, como piernas, muñecas, manos, pies o brazos, así como a la columna vertebral, a las caderas o a los hombres. "A veces, puede incluso llegar a afectar a los ojos, comportando afectaciones oculares, como conjuntivitis o uveítis", añaden en Acción Psoriasis. 

"Es necesario acudir a un reumatólogo para su manejo siempre que aparezca".

En este sentido, puede manifestarse de forma leve o afectar al movimiento de las articulaciones. No obstante, al ser una enfermedad de por vida discapacitante que puede ir afectando al resto de articulaciones con el paso del tiempo, "es necesario acudir a un reumatólogo para su manejo siempre que aparezca". 

No existe tratamiento curativo eficaz, pero el diagnóstico precoz y un abordaje para el manejo de los síntomas asociados puede mejorar la evolución de la enfermedad y evitar una posible discapacidad.

¿Y cómo es el tratamiento?

El tratamiento de la artritis psoriásica se centra en reducir la inflamación de las articulaciones. Por tanto, como destacan en la asociación, en cada paciente será diferente y se tendrán en cuenta los siguientes factores:

  • Intensidad de la inflamación, número y tipo de articulaciones afectadas.
  • Daño de las articulaciones.
  • Respuesta a otros tratamientos.
  • Tipo e intensidad de psoriasis cutánea.
  • Otras afecciones y uso de otros medicamentos.

En el caso de ser una afectación leve, los expertos pueden aconsejar el tratamiento con antiinflamatorios para reducir el dolor y la inflamación. No obstante, si la enfermedad se encuentra en un estado más grave es posible que se incluyan fármacos modificadores que frenen la evolución del daño articular, así como corticoides o medicamentos biológicos de proteínas. 

Si la enfermedad ha producido secuelas, como una limitación del movimiento articular, los expertos aconsejan "seguir una dieta saludable y realizar ejercicios aeróbicos en cualquier fase de la enfermedad". En estos casos, "la rehabilitación puede ser de gran ayuda en fases avanzadas".

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