¿Qué es la sobrecarga sensorial?: Cuáles son sus causas, síntomas y tratamiento

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La sobrecarga sensorial es algo que la mayoría hemos experimentado a lo largo de nuestra vida.
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La sobrecarga sensorial es uno de esos fenómenos ligados al mundo en el que vivimos y que, viendo su desarrollo, parece que no va a desaparecer en los próximos años. De hecho, se trata de algo que la gran mayoría de las personas han experimentado en algún momento de su vida, sin necesariamente haberse parado a pensar en qué es ni darle tiempo.

Básicamente, la sobrecarga sensorial es la sensación que experimentamos al producirse una sobreestimulación de uno o más sentidos. Por ello, es cada vez más frecuente en un mundo en el que cada vez más personas viven en entornos urbanos, llenos de ruido, personas y tecnologías con interfaces muy visuales.

¿Cuáles son sus síntomas?

Las manifestaciones de la sobrecarga sensorial son muy variadas y pueden ser muy distintas de un individuo a otro, así como en el tiempo. No obstante, algunos de sus síntomas más frecuentes incluyen la irritabilidad, el 'aislamiento' (en el sentido de negarse a participar en actividades o interacciones), la evitación del contacto físico, la sobreexcitación, la molestia por el ruido, la evitación del contacto visual, el cambio errático de actividad, sentir molestias por la ropa, la sensibilidad excesiva al tacto, los niveles de actividad excesivos (tanto por altos como por bajos), la tensión muscular, sudoración excesiva, inquietud, arrebatos de ira, autolesiones, insomnio o dificultad para concentrarse.

¿Cuál es su causa?

La sobrecarga sensorial es el resultado de la recepción, por uno o varios sentidos, de una cantidad de información tal que 'sobreexcita' al cerebro, lo que le causa un estado similar al de la ansiedad.

Por ejemplo, puede ser provocado por los ruidos fuertes o constantes y provenientes de varias fuentes simultáneas; las luces brillantes, estroboscópicas o de entornos con mucho movimiento y detalles (como multitudes o sucesiones de planos muy veloces); los olores fuertes o las comidas fuertes, calientes o picantes, las sensaciones táctiles constantes o el mareo.

Aparece con frecuencia, además, asociado a distintos trastornos, como el trastorno por déficit de atención (TDAH), los trastornos del espectro autista, la osmitis, el síndrome de Tourette, la ansiedad generalizada, el trastorno de estrés post traumático (PTSD), los trastornos disociativos, la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, la esquizofrenia, la misofonía, el trastorno de procesamiento sensorial o la sinestesia.

¿Cómo se trata?

No existe una línea de tratamiento clara para la sobrecarga sensorial. En realidad, normalmente se prescriben distintas estrategias para la disminución del estrés que ocasiona y aliviar los síntomas, así como evitar algunas fuentes de estímulos que puedan dispararlo en personas sensibles.

Por ejemplo, se recomienda retirarse a un lugar silencioso y poco iluminado; escuchar música prestando especial atención a la misma; y, en casos recurrentes, un descanso prolongado puede minimizar su aparición.

En cualquier caso, es importante tomar conciencia de un problema, causado por un entorno cambiante como el nuestro, que es cada vez más común y que está tan difundido entre la población, así como de las distintas formas de atajarlo cuando nos suceda.

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