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¿Son normales los ganglios inflamados en los niños?

Una pediatra palpa los ganglios linfáticos de una niña.
Una pediatra palpa los ganglios linfáticos de una niña.
@[FatCamera de Getty Images] via canva.com

Muchos padres acuden a consulta preocupados cuando descubren un extraño bulto bajo la mandíbula, en el cuello, en las axilas o en las ingles de sus hijos. Pero, y aunque nunca está de más consultar con el médico cualquier cosa extraña, la mayoría de las veces este fenómeno se trata de algo muy común y sin consecuencias importantes: un ganglio linfático inflamado.

¿Por qué se inflaman los ganglios linfáticos?

Los ganglios linfáticos son unos pequeños órganos con forma de haba que pertenecen al sistema linfático. Se reparten en gran número por muchas áreas del cuerpo (mayormente, el cuello, el pecho, las axilas, y las ingles) y actúan, a grosso modo, como almacenes de linfocitos (un tipo de célula inmune). Es decir, se trata de unos órganos que cumplen una función vital dentro del sistema inmune.

De hecho, entender esto es clave para entender porque se produce la linfadenopatía (nombre técnico de la inflamación de los ganglios linfáticos). Y es que, cuando se produce una infección, los linfocitos que se encuentran en los ganglios linfáticos (normalmente, en los más cercanos al área afectada) comienzan a multiplicarse para hacer frente al patógeno. Por este motivo, no es raro que el ganglio aumente de tamaño incluso a escalas perceptibles desde el exterior.

Es decir, que en la inmensa mayoría de los casos la linfadenopatía es síntoma de que el cuerpo está luchando contra una infección. Si el niño no tiene en ese momento (o ha tenido días antes) una enfermedad que ya hayamos identificado y abordado (como, por ejemplo, una gripe), la inflamación tampoco debería preocuparnos en gran medida por sí sola: la gran mayoría de las veces responden a infecciones víricas autoresolutivas (que se solucionan por sí solas) de poca gravedad.

Por el contrario, resulta más preocupante cuando se presenten otros síntomas no abordados aún (por ejemplo, fiebre, malestar general, pérdida de peso, sudoración profusa por la noche, sangrado nasal, hematomas) o la linfadenopatía muestre ciertas características inusuales (inflamación simultánea de los ganglios en varios sitios del cuerpo, crecimiento muy veloz y exagerado de un único ganglio, o enrojecimiento, calor o dolor en el nódulo inflamado).

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