¿Debería ser obligatoria la vacuna del coronavirus? Dos expertos se posicionan a favor y en contra

Un hombre se vacuna en la Casa de Hermandad de la Macarena
Imagen de archivo de un hombre vacunándose.
María José López

El comienzo de la aplicación de la vacuna del coronavirus es inminente. La mayoría de expertos recomiendan ponérsela, hasta el punto de que algunas voces creen que debería ser obligatoria. Pero otros no piensan igual. The Conversation ha enfrentado a dos expertos, uno a favor y otro en contra de la obligatoriedad de la vacuna.

A favor de la obligatoriedad

Alberto Giubilini es investigador sénior del Centro Uehiro de Ética Práctica, Universidad de Oxford. En su opinión, "la vacuna contra la Covid-19 debería ser obligatoria, al menos para ciertos grupos. Esto significa que habría sanciones por no vacunarse, como multas o limitaciones a la libertad de movimiento", dice.

"Cuanto menos pesado sea para un individuo hacer algo que prevenga el daño a otros, y cuanto mayor sea el daño prevenido, más fuerte será la razón ética para imponerlo. Estar vacunado reduce drásticamente el riesgo de dañar gravemente o matar a otras personas", sostiene.

Según este experto, "el confinamiento es obligatorio. Exactamente como la vacunación obligatoria, protege a las personas vulnerables de la Covid-19. Pero, como he argumentado en detalle en otra parte, a diferencia de la vacunación obligatoria, el encierro implica costos individuales y sociales muy grandes".

"Es inconsistente aceptar el bloqueo obligatorio pero rechazar la vacunación obligatoria. Esta última puede lograr un bien mucho mayor a un costo mucho menor", resume Giubilini.

"La vacunación obligatoria garantiza que los riesgos y las cargas de alcanzar la inmunidad colectiva se distribuyan de manera uniforme entre la población"

Según este experto, "la vacunación obligatoria garantiza que los riesgos y las cargas de alcanzar la inmunidad colectiva se distribuyan de manera uniforme entre la población".

Giubilini pone un ejemplo: "Las políticas del uso obligatorio de cinturones de seguridad han demostrado ser muy exitosas para reducir las muertes por accidentes automovilísticos y ahora cuentan con un amplio respaldo a pesar de los (muy pequeños) riesgos que conllevan los cinturones de seguridad".

Por eso, cree que "deberíamos ver a las vacunas como cinturones de seguridad contra la Covid-19. De hecho, como cinturones de seguridad muy especiales, que nos protegen y protegen a los demás".

En contra de la obligatoriedad

Vageesh Jain es miembro académico clínico en Medicina de Salud Pública del Instituto Nacional de Investigación en Salud del University College London. A su juicio, "la vacunación obligatoria no aumenta automáticamente la aplicación de la vacuna".

"Un proyecto financiado con fondos europeos sobre epidemias y pandemias, que tuvo lugar varios años antes de la Covid-19, no encontró pruebas que respalden esta idea", explica Jain.

Este experto reflexiona así: "La gravedad de la Covid-19 está fuertemente relacionada con la edad, lo que divide las percepciones individuales de vulnerabilidad dentro de las poblaciones. La tasa de mortalidad se estima en 7,8% en personas mayores de 80 años, pero en solo 0,0016% en niños de nueve años o menos".

"Forzar la vacunación de millones de ciudadanos jóvenes y saludables que se perciben en un riesgo aceptablemente bajo de Covid-19 será éticamente disputado y políticamente arriesgado"

Jain prosigue: "En una democracia liberal, forzar la vacunación de millones de ciudadanos jóvenes y saludables que se perciben en un riesgo aceptablemente bajo de Covid-19 será éticamente disputado y políticamente arriesgado".

Además, según Jain está el asunto de la verdadera efectividad de la vacuna: "A pesar de los titulares prometedores, los ensayos y los procesos farmacéuticos que rodean a las vacunas aún no han sido analizados. Dado que los primeros ensayos comenzaron en abril, hay datos limitados sobre la seguridad y eficacia a largo plazo. No sabemos cuánto tiempo dura la inmunidad", dice.

Jain añade: "Ninguno de los ensayos fue diseñado para decirnos si la vacuna previene la transmisión de virus o enfermedades graves".

Además, cree que la obligatoriedad es combustible para los antivacunas: "Un mandato del gobierno no solo se topará con una oposición inquebrantable, sino que también se utilizará como arma para reclutar a otros para la causa antivacunas".

Por útimo, Jain pone un ejemplo: "A principios de la década de 1990, la poliomielitis era endémica en India y dejaba entre 500 y 1.000 niños paralizados diariamente. Para 2011, el virus había sido eliminado. Esto no se logró mediante una legislación. Todo se debió a un esfuerzo consolidado para involucrar a las comunidades, apuntar a los grupos de alta necesidad, comprender las preocupaciones, informar, educar, eliminar barreras, invertir en los sistemas locales de prestación de servicios y establecer vínculos con líderes políticos y religiosos", concluye.

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