Por qué no deberías quitar el moho de un alimento para comerte el resto

Ante la presencia de moho, sobre todo en alimentos blandos, como las frutas, lo más seguro es tirar el producto.
Ante la presencia de moho, lo más seguro es tirar el producto.
adege / Pixabay

Algunos alimentos, ante determinadas condiciones de temperatura y humedad, pueden producir moho con el paso del tiempo, sobre todo, alimentos blandos como las frutas. 

Muchas personas optan por aprovechar la comida, quitándole al alimento las partes que presentan moho y comiéndose el resto. Aunque de este modo se evita tirar comida de más a la basura, no es una decisión recomendable. Lo mejor, es tirar el alimento al completo.

¿Por qué hay que tirar el alimento con moho al completo?

Tirar a la basura un alimento que presenta una pequeña proporción de moho es lo más recomendable ya que, aunque el moho solo esté en una parte del producto, el alimento al completo puede estar contaminado. 

El término moho hace referencia a varios tipos de hongos que se desarrollan sobre la materia orgánica en descomposición. Aunque consumir un alimento con moho no produce ningún problema de salud a corto plazo, el verdadero riesgo son las denominadas micotoxinas o toxinas fúngicas, unas sustancias producidas por diferentes especies de mohos y que representan un riesgo para la salud de las personas.  

Las variedades de micotoxinas son muy amplias y su presencia en los alimentos se puede dar por múltiples motivos y, una vez que están en los alimentos, ya no se pueden eliminar, incluso, aunque se cocine. 

Las micotoxinas más importantes son las producidas por mohos de los géneros Aspergillus, Fusarium y Penicillium. Su producción depende, sobre todo, de la temperatura y se da sobre todo entre los 24ºC y los 28ºC. Por ello, es fundamental conservar los alimentos en la nevera.

Sus efectos para la salud de las personas son adversos y van desde la inducción del cáncer y mutagenicidad, así como problemas en el metabolismo de los estrógenos, gastrointestinales o en el riñón, tal y como indica AESAN, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. 

Para evitar o reducir el riesgo ante las micotoxinas, la principal recomendación es evitar los alimentos con moho. Para ello, hay que conservar los alimentos de forma correcta, en condiciones de baja humedad y a una temperatura adecuada. Los alimentos cocinados deben guardarse dentro de la nevera y la limpieza de las zonas de almacenamiento debe realizarse de forma frecuente y eficaz. 

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