Las averías derivadas de los manguitos de tu coche que pueden salirte muy caras

El líquido refrigerante también puede afectar a la junta de la culata.
El líquido refrigerante también puede afectar a la junta de la culata.
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Si al final, las averías del coche, siempre son un problema de manguitos. Y, obviamente, no falta el cuñado mecánico que llega con su “te lo dije” a hacer leña del árbol caído mientras a ti toca pagar varios cientos de euros para arreglar semejante estropicio. Para evitarte toda esta situación, lo mejor es conocer las averías derivadas de los fallos de los manguitos y cómo detectarlas.

Lo primero de todo, ¿qué es un manguito? Es una pieza de goma que forma parte del sistema de refrigeración de tu vehículo. En concreto, se encargan de conducir el refrigerante del motor al radiador, manteniendo la temperatura estable. Los manguitos están fabricados de caucho, por lo que son flexibles pero pueden sufrir más que otras piezas el ataque de agentes externos como el calor.

¿Cada cuánto hay que revisarlos o cambiarlos? Se les calcula una vida útil de más o menos cuatro años, aunque lo mejor es revisarlos cada vez que toque inspeccionar el sistema de refrigeración. Además, si se rompe uno, lo mejor es cambiarlos todos, ya que han estado expuestos a los mismos agentes externos.

Qué averías pueden provocar y cuáles son los síntomas

Si se rompe un manguito, el líquido refrigerante deja de llegar al motor, provocando que este se sobrecaliente y llegue a quemarse. El precio de esta reparación no será de una cantidad modesta, si no que puede abarcar un rango desde los 1.500 euros hasta la sustitución entera del motor (o, directamente la compra de un coche nuevo).

Antes de que suceda una tragedia, el líquido refrigerante también puede afectar a la junta de la culata o el motor puede absorber ese líquido. El coste de detectar la fuga en los manquitos y repararlos puede costar alrededor de los 60 euros, así que mejor pillar la avería a tiempo.

¿Cuáles son los síntomas que pueden ponernos en alerta? Encontrarse, por ejemplo, con gotas de color rosa o verde en el suelo debajo del coche es un buen indicio para pensar que hay una fuga de líquido. Si los niveles de líquido refrigerante disminuyen demasiado rápido también son indicativo de un problema y, por supuesto, si la temperatura del motor se dispara y sobrepasa los 95 grados, es momento de ir corriendo al taller.

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