¿Estamos preparados para el poliamor? Claves para entender a los que aman a varias personas a la vez

  • Para las personas poliamorosas la monogamia es una opción que no satisface sus necesidades afectivas y/o sexuales.
  •  La base de está relación amorosa está en la aceptación libre y consensuada de todos sus miembros.
Un hombre abraza a dos mujeres.
Un hombre abraza a dos mujeres.
GTRESONLINE

Hace exactamente tres años la actriz Scarlett Johansson revolucionaba las redes sociales con unas declaraciones para la revista Playboy en las que afirmaba que no creía que ser monógamo fuese algo natural. Esté en lo cierto o no, la realidad es que cada vez más se oye hablar en los medios del poliamor, no sin cierta confusión sobre lo qué significa y en qué consiste. Estas son algunas claves para entender este modelo de relación afectiva.

¿Qué es exactamente el poliamor?

La palabra viene del inglés ‘polyamory’, que a su vez procede del griego y el latín, y significa literalmente ‘muchos amores’. El término fue acuñado a principios de los noventa, cuando el poliamor empezó a desarrollarse como un movimiento social. En esa misma década se publicó La ética promiscua (1997), libro de las feministas Dossie Easton y Janet Hardy considerado la biblia del poliamor. 

No existen datos fiables de cuántas personas lo practican en el mundo aunque su práctica está cada vez más en auge o, al menos, se ha atrevido a visibilizarse y ‘salir del armario’. En una investigación realizada en 2009, se calculó que existían más de 500.000 relaciones poliamorosas en los Estados Unidos.

El colectivo Poliamor Madrid, dedicado a difundir el poliamor como modelo de relación afectiva, lo define así: “El poliamor consiste en amar a varias personas a la vez, de forma consensuada, consciente y ética. Quienes lo defienden consideran que el amor no tiene que estar restringido, porque si quieres a alguien deseas lo mejor para esa persona y eso incluye poder ampliar su vida amorosa y sentimental. La única condición es el amor entre las personas y la aceptación de la relación por parte de todas ellas”.

¿Poliamor es entonces lo mismo que poligamia o ‘swinging’?

Ni lo uno ni lo otro. Poligamia se usa para describir a un hombre casado con varias mujeres o a una mujer casada con varios hombres. Según Poliamor Madrid: “El poliamor no pone el énfasis en el matrimonio y la posibilidad de tener varios amantes no se limita a uno de los géneros ni a una sola persona dentro de la relación”. En el caso del swinging o intercambio de parejas, existe una pareja principal que tiene una relación sentimental y se permite tener contacto sexual con otras personas pero no establecer otra relación del mismo tipo. “El poliamor consiste en amar a varias personas, no solo en tener sexo con ellas, y no presupone que tenga que haber una pareja principal y que las demás sean secundarias”, aclaran.

¿Cómo se llega al poliamor?

Todas las personas poliamorosas o poli han llegado a la misma conclusión: la monogamia es una opción que no satisface sus necesidades afectivas y/o sexuales. No tiene nada que ver con no haber encontrado a la persona adecuada sino que desde su punto de vista no tiene por qué existir una sola persona adecuada (puede haber varias) ni tampoco que haya un problema en su relación para poder sentirse atraído por otras personas.

“Algunas personas llegan al poliamor a partir de una relación monógama estable en la que los dos miembros deciden abrirse a otras relaciones. Otras llegan al poliamor después de haber tenido relaciones monógamas que no han funcionado precisamente porque sentían la necesidad de estar con más personas”, señalan desde el colectivo.

Ante todo, consenso y honestidad

Tristan Taormino, autor de Opening Up -otro de los libros de cabecera para los poliamorosos- recomienda que “si estás pensando en ampliar tu relación monógama a una no monógama, no lo hagas por descontento o insatisfacción con tu relación actual creyendo que incluir a otras personas en la relación va a mejorarla. Ese es el camino asegurado hacia el desastre: abrir una relación solo acentuará los problemas”.

Es por tanto una regla de oro llegar a una relación poliamorosa a través del consenso entre todos sus miembros. Todas las personas que participan ella deben establecer acuerdos basados en el respeto, la honestidad y la sinceridad. Las condiciones se acordarán libremente, se establecerán normas para evitar disgustos futuros y éstas podrán revisarse a medida que la relación evolucione. El poliamor no puede llevarse a cabo mintiendo, ignorando o coaccionando a ninguno de sus miembros.

Los puntos fuertes de este acuerdo deberían, al menos, reflejar el quién (qué personas forman parte de la relación), qué (naturaleza de las relaciones), el cuándo (frecuencia y duración) y el dónde (geografía y logística).

¿Y no sienten celos?

Poliamor Madrid considera que “muchas personas poliamorosas experimentan celos en mayor o menor medida. Los celos son algo que hay que trabajar primero con uno mismo y luego dentro de la relación, hablando sobre ello, e incluso puede ayudar que conozcas y pases tiempo con la persona que está con tu amante”. Sin embargo, hay ciertos aspectos de los celos en una relación monógama que en la poliamorosa están de entrada superados: no hay mentira (porque todo se ha consensuado de antemano) ni el temor a que la pareja te abandone.

Aún así, según señala Tristan Taormino en Opening Up: “no puedes planificarlo todo: surgirán obstáculos de los que nunca habías hablado, de los que ni siquiera se te había ocurrido discutir. Problemas que nunca previste te pondrán a prueba. Te provocarán celos conductas que pensabas que no te los provocaría. Así que antes de empezar ten en cuenta todos los detalles posibles y prepárate para los nuevos que aparecerán”.

En cualquier caso, las personas poliamorosas suelen practicar la llamada ‘compersión’ (el antónimo a los celos), o lo que es lo mismo, sentir felicidad al saber que tu pareja está con otras personas.

¿Las relaciones poliamorosas son para todos?

Un artículo publicado hace cuatro años en The New York Times concluía que las relaciones abiertas no son para todos, como tampoco es para todos la monogamia. Sí se deberían tener algunas cuestiones claras: el poliamor no es una estrategia de escape para hacer un transición y salir de una situación de compromiso con una única persona ni tampoco una opción para salvar una relación.

Según afirmaba en este artículo la doctora Elisabeth Seff: “Si se trata de evitar una ruptura, jamás he visto que funcione. He visto cómo cojea el asunto durante algunos meses. Si es a causa del miedo de perder a la persona poliamorosa, entonces es un desastre latente. Es como una lesbiana que intenta ser feliz en una relación con un hombre”. Por tanto, hay que evitar aceptar una relación poliamorosa si se tiene claro que nos va a hacer sufrir.

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