Virus
Representación gráfica de una infección. STOCKTREK IMAGES / GTRES

Cuando hablamos del concepto de enfermedad de transmisión sexual (ETS) este no nos resulta extraño. Es un término que solemos ver con frecuencia en publicidad o folletos que alertan sobre la importancia que tiene que nos protejamos durante las relaciones sexuales. Sin embargo, un concepto menos conocido son las infecciones de transmisión sexual (ITS). ¿Qué diferencia hay entre las ETS e ITS? ¿No son lo mismo?

En realidad, el concepto de ETS no es adecuado, por eso, diferentes organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar las tratan como ITS. ¿Cuándo se puede hablar de ETS? Cuando una infección de transmisión sexual se convierte en una enfermedad.

¿Qué son las ITS?

Las ITS son infecciones de transmisión sexual que, como bien indica el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar, "[...] en su mayoría se transmiten de una persona a otra durante las relaciones sexuales" y están "causadas por bacterias, virus, hongos o parásitos".

Algunas ITS pueden no presentar síntomas y, por lo tanto, esto favorece el contagio al no ser conscientes de tenerlas y no tomar las medidas adecuadas para evitar su propagación. Por esta razón, son tan necesarios los controles médicos anuales.

Las ITS las podemos clasificar en bacterianas y víricas. Las primeras se curan con antibióticos, es decir, la infección desaparece una vez se ha finalizado el tratamiento con éxito. Algunas infecciones de origen bacteriano conocidas son la clamidia, la gonorrea y la sífilis.

Por otra parte, las ITS cuyo origen es vírico no se pueden curar, pero sí controlar. Algunos ejemplos son el herpes genital, el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) o el virus del papiloma humano (VPH). Aunque el cuerpo puede combatirlas, es posible que haya brotes, algo que sucede con frecuencia, por ejemplo, con el herpes.

¿Cuándo una ITS se vuelve una ETS?

Una ITS puede provocar una ETS cuando, como bien ya hemos señalado, la infección se vuelve una enfermedad. Por ejemplo, el virus del papiloma humano si no se trata y no se hacen los controles pertinentes puede causar cáncer de cuello de útero. De hecho, la OMS advierte que "Prácticamente todos los casos de cáncer de cuello de útero (el 99%) están vinculados con la infección genital por el VPH".

Con el tratamiento adecuado y un buen control médico, rara vez una ITS termina convirtiéndose en una ETS. No obstante, para ello es conveniente tener en cuenta las precauciones necesarias para mantener sexo seguro y sin riesgos.

Preservativo masculino y femenino

A pesar de todas las medidas de las que disponemos en la actualidad para evitar embarazos no deseados, la única protección que realmente nos ayuda a prevenir el contagio de infecciones de transmisión sexual es el preservativo, tanto masculino como femenino.

No obstante, hay que tener en cuenta que se debe utilizar este tipo de protección también cuando se practica sexo anal u oral. Las ITS mencionadas se contagian a través de la piel y las mucosas, lo que incluye estas otras partes del cuerpo. En el caso del sexo oral, además del preservativo, existen barreras de látex, muy efectivas para prevenir cualquier tipo de contagio entre los genitales y la boca.

Aunque muchas ITS se pueden curar, hemos visto que otras no. Por ello, no podemos olvidarnos de algunos datos preocupantes que comparte la OMS. Según señala, "Cada día, más de un millón de personas contraen una infección de transmisión sexual". Una cifra muy elevada que nos permite reflexionar para comenzar a tomar medidas y practicar relaciones sexuales más seguras.