Copas al aire libre
Copas al aire libre Pxhere

Ahora que ya estamos en plenos calores veraniegos, vuelve a surgir la habitual discusión de las temperaturas del vino, especialmente de los vinos tintos. Hay quién dice que “nunca se debe enfriar un vino tinto”, otros nos dicen que “hay que tomarlo a temperatura ambiente” … en fin aunque todas las opiniones son respetables hay cuestiones objetivas que siempre debemos tener en cuenta.

Vamos a empezar por lo de la “temperatura ambiente” o “del tiempo”. La verdad es que lo temperatura ambiente es una expresión que viene de una época en la que las temperaturas medias en el interior de una casa (se dice que esta expresión surgió en Francia) se podían mover ligeramente por encima de los 15 grados; si comparamos eso con los más de 20 grados que habitualmente tenemos en nuestras casas hoy en día, nos encontramos con más de 5 grados de diferencia así es que cuidado con lo de temperatura ambiente.

Dicho esto, hay una serie de normas objetivas que siempre es bueno seguir:

Copas

No es lo mismo la temperatura de servicio que la de consumo.

Hay que pensar que a la temperatura ambiente de cualquier restaurante (o domicilio particular) un vino tenderá irse calentando por lo que hay que prever la posibilidad de irlo refrescando.

No usar el frigorífico

Si es posible, es mejor enfriar los vinos con hielo y agua; además de conseguir enfriarlos más rápidamente evitaremos los cambios bruscos de temperatura que afectan considerablemente a cualquier vino. Si a pesar de todo tienen que usarlo, hay que evitar el congelador. Calculen que espumosos, vinos blancos, rosados, generosos y tintos jóvenes pueden llegar a tardar 10 veces más en enfriarse en el frigorífico que en una cubitera con hielo y agua y vino tintos con crianza tardan unas 8 veces más (aproximadamente)

Cada vino a su temperatura

Es una obviedad, pero a veces no nos detenemos a pensar en las diferencias entre un tinto joven y un tinto de crianza y aquí ya nos estamos moviendo en un margen de 4 grados. Hay que tener en cuenta que, en general, cualquier vino con exceso de frío pierde aromas y suaviza la acidez y con exceso de temperatura acentúa la acidez y la sensación alcohólica. Para que se hagan una idea esta sería una tabla de temperaturas:

  • Blancos jóvenes, espumosos, finos y manzanillas:                 5-8 grados
  • Rosados, dulces:                                                                          8-10 grados
  • Amontillados, olorosos, oporto y blancos con crianza:         10-12 grados
  • Tintos jóvenes bajos en taninos:                                               12-14 grados
  • Tintos con crianza:                                                                       14-16 grados
  • Tintos reserva y gran reserva:                                                    16-18 grados         

                         
Por supuesto esto es una norma general (yo personalmente me quedo siempre en las gamas más bajas de temperatura) y en otras tablas les podrán variar uno o dos grados arriba o abajo, pero ya saben lo que les digo siempre: al final, lo que cuenta es el gusto personal y si le apetece tomarse un vino tinto joven y sin complicaciones a 10 grados pues háganlo y disfrútenlo.