Sistemas de seguridad: cinco vicios que provoca su uso (y abuso) en el coche
Cuando nos sentamos al volante, es fundamental poner los cinco sentidos en la carretera, aunque nuestro coche tenga ADAS. Freepik

Algunos elementos de nuestros coches, como la tapa del depósito, las llantas, las palancas e, incluso, el maletero, tienen los días contados. La constante irrupción de nuevas tecnologías, que vienen de la mano de modelos más eficientes, está consiguiendo que los vehículos, tal y como los conocemos, se desdibujen, perdiendo algunas prestaciones y ganando otras tantas que buscan mejorar la experiencia de la conducción, desde la comodidad hasta la seguridad.


Así, y para garantizar esta última, la Unión Europea ha llegado a un acuerdo para revisar el Reglamento General de Seguridad e implantar una serie de novedades en los vehículos. Esto supondría que, si el Consejo de Ministros da luz verde, todos los coches nuevos vendidos en el mercado europeo deberán estar equipados con cajas negras a partir de 2022, tal y como se hacen eco desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Esta medida, hasta ahora desconocida en turismos, pero común en diversos medios de transporte público, también afectará a los modelos ya existentes, aunque no será hasta 2024 cuando empiecen a regularlo.


Si bien es cierto que hay que esperar a la aprobación de esta propuesta, según la OCU, la incorporación de esta medida –junto a otras que se explican bajo estas líneas– formaría parte del programa 'Visión Cero' de la Unión Europea, que busca reducir al mínimo el número de muertos y heridos graves en las carreteras para 2050. A estos datos generales se suma el objetivo individual de la caja negra: salvar más de 25.000 vidas de aquí al 2038, ya que podría esclarecer cuáles han sido las causas de un accidente y poder ponerles freno para futuras ocasiones.


Otras novedades


Además de estos sistemas propios de los aviones, la Comisión Europea propone que los vehículos incluyan también una herramienta que monitorice la presión de los neumáticos, así como la preinstalación de un etilómetro que bloquee el arranque del coche en el caso de detectar que el conductor supera los límites de alcohol en sangre permitidos.