Bebé recién nacido.
Bebé recién nacido. ARCHIVO

Retraso psicomotor, ceguera, crisis epilépticas y una discapacidad reconocida del 80%. Estas graves secuelas, entre otras, las padece una niña que nació el día 5 de febrero de 2015 en un hospital público de Andalucía. "Era un feto sano y la gestación era normal", pero "una negligencia continuada durante las últimas horas del parto" hizo que la bebé no recibiera la cantidad de oxígeno adecuada al nacer, lo que derivó en una parálisis cerebral, "un resultado terrible", explica a 20minutos Álvaro Sardinero, abogado de la familia y de los Servicios Jurídicos de El Defensor del Paciente.

"No se pusieron los medios para controlar el bienestar fetal de los que dispone la ciencia obstétrica: tendrían que haber tomado el pH del feto para probar que estaba en buen estado, que no se estaba asfixiando, y tendrían que haberle hecho una monitorización continuada, pero no hay pruebas de que fuera realizada. Esto, sumado a una demora en el tiempo máximo de la cesárea (fijado en 30 minutos y que, en este caso, se alargó cinco más) provocó un resultado desproporcionado", añade Sardinero.

Por ello, su lucha ha visto ya las primeras luces –aunque no las definitivas– y se ha convertido en la negligencia médica reconocida con la mayor indemnización de la historia en España: 4,2 millones de euros. Así lo determinó este lunes un juzgado de Madrid, en cuya sentencia –a la que ha tenido acceso este periódico– valora las secuelas ocasionadas en 3,2 millones, más otro millón por intereses de demora y costas.

Esta cuantía deberá ser abonada por la aseguradora Zúrich, que cubría los riesgos del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en el momento de los hechos, y que se hará cargo de 2,7 millones dada la existencia de un límite de pago de la póliza. El resto, recaerá en un pleito independiente en el SAS.

Ocho horas en el paritorio

"Es una sentencia para enmarcar: es muy rigurosa, resuelve todas las cuestiones controvertidas y explica detalladamente cómo llega a la conclusión", dice el abogado. Según la misma, la madre estuvo ocho horas en los paritorios y la cesárea "fue tardíamente indicada y practicada, produciéndose un sufrimiento fetal agudo con hipoxia-isquemia, presentando a los 30 minutos de vida 'quejido' y 'aleteo nasal', característico de esa falta de oxigenación ratificada por la perito".

Para conseguir esto, tanto la familia como su abogado se han encontrado muchas trabas. "El hospital –del que no se ha revelado el nombre– ha puesto todos los impedimentos posibles para darnos la historia clínica de la pequeña. Los registros cardiotocográficos, que son los que controlan la situación del feto durante el parto, han desaparecido", lamenta Álvaro Sardinero.

Y es que, en su opinión, "debían ser bastante llamativos", por lo que podría pensarse que "alguien implicado en esta mala praxis no tenía interés en que un juez los analizara" porque "si hubieran estado dentro de la normalidad, obviamente, los tendríamos. Esa es una de las preguntas que se hizo la juez, entre otras, para la sentencia".

Evolución desfavorable de la menor

Además, "la evolución de la pequeña ha sido muy desfavorable". Tanto es así que en 2015, nada más nacer, le reconocieron una discapacidad del 38%, hasta 2017 no se supo que se quedaría ciega y ahora mismo tiene reconocida una discapacidad del 80%. Unas secuelas que acarrean un coste, tanto personal como económico para la familia: "Los gastos que requieren los cuidados de un paciente en esta situación son muy elevados: el padre o la madre, uno de los dos, tiene que renunciar a trabajar, necesitan a personas que les ayuden a moverla... son muchos esfuerzos y cuidados".

La familia está satisfecha porque se ha reconocido que hubo negligencia, pero aún tienen que esperar a que la sentencia sea firme. Y es que cabe recurso por parte de la aseguradora, que tiene 20 días para presentarlo. Sardinero gasta el último cartucho: "Ojalá no recurran y la aseguradora Zúrich tenga empatía para hacer posible que la familia pueda ofrecer todos los cuidados a la niña". Y advierte: "Si sumamos más demoras y costas, la indeminzación podría llegar a los 5 millones".