Barricas de vino.
Barricas de vino. EUROPA PRESS - Archivo

"En la oficina de patentes y marcas ya tienen que conocer mi nombre y echarse a temblar cada vez que lo ven", bromea Juan Carlos Beltran Altrola. Él es el responsable de la empresa Lovers Wine Elegance, que ya saltó hace meses a los titulares con su vino Allibera'm ("libérame" en catalán). Tanto el nombre como la etiqueta con el lazo amarillo fueron rechazados por el organismo encargado de registrar marcas en España, y ahora la historia se repite con  la Denominación de Origen República Catalana.

¿Pero se puede registrar una Denominación de Origen así sin más? La respuesta es obvia y no depende de una oficina de patentes y marcas. Pero según explica Beltran, ellos no estaban creando una denominación de origen, sino registrando una marca con ese nombre. Y la respuesta dada desde las autoridades competentes deja claro que el problema es el trasfondo político, no una cuestión enológica o geográfica.

En eso se basa la explicación dada por las autoridades para, tras alargar la respuesta mucho más allá de lo habitual, su negativa al registro: "La marca solicitada se ve afectada por la prohibición establecida en el artículo 5.1.f de la ley 17/2001 de 7 de diciembre sobre marcas". Una normativa que impide "el aprovechamiento ilícito de sucesos especialmente trascendentes que hayan sucedido en la historia reciente del país".

Tal y como detalla el responsable de esta compañía que siempre apuesta por los vinos diferentes, en el documento se especifica que la marca solicitada "pretende obtener un beneficio comercial de forma abusiva ofendiendo a un amplio sector de nuestra sociedad".

Un argumento que, más allá de la evidente polémica que siempre genera el tema catalán, resulta tan genérico como peligroso. ¿Ningún término o concepto que ofenda a una parte de la población se puede registrar? La lista resultaría casi infinita.

Pero volviendo al caso, Beltran aclara que no se trata de una marca que pretendieran usar ya para un vino concreto, sino que simplemente se estaban adelantando a lo que podría suceder. ¿Qué exista una República de Catalunya y que como tal tenga su denominación de origen? Algo así, aunque seguro que, más allá de las cuestiones políticas, la idea chirría bastante desde el punto de vista del vino.

De entrada, porque habría que saber si una oficina de patentes de España tendría potestad sobre esa hipotética Catalunya independiente. Pero sobre todo porque a día de hoy ya existe la DO Catalunya, que engloba a bodegas de lo más diversas de todo el territorio y que se suma a nada menos que otras 10 denominaciones de origen catalanas presentes en el mercado.

"Mi idea era, llegado el momento, ceder el uso de esa marca a la DO Catalunya, que pasaría a llamar DO República Catalana", señala este experto en comunicación y publicidad que parece acostumbrado a moverse en terrenos delicados, aunque asegura que no buscan la polémica política sin más, sino que lo suyo es hacer vinos con una historia diferente detrás.

De momento, su vino Allibera'm se sigue vendiendo a buen ritmo y, según nos cuenta, la gama con este nombre y el polémico lazo amarillo crecerá en breve. Una cosa es segura: la publicidad gratuita de seguidores y detractores la tiene asegurada.