Avión de Norwegian
Un Airbus de la compañía de bajo coste Norwegian. AIRBUS

Tal vez el tiempo dorado de las low cost del aire haya pasado. El capitalismo digital en el que vivimos hace muy difícil que una empresa camine en solitario. Y de sus dificultades pueden hablar ahora mismo dos de las compañías aéreas de bajo coste de mayor éxito en Europa: Ryanair y Norwegian. Las dos acaban de reconocer pérdidas.

Norwegian ha registrado en 2018 unas pérdidas netas de 150 millones de euros, un 19% menos que un año antes. Según explica la propia aerolínea, las razones que lo explican podrían resumirse en tres: los problemas con los motores de sus aviones Dreamliner, las pérdidas en la cobertura de combustible y la dura competencia. La compañía de origen noruego transportó en 2018 a más de 37 millones de pasajeros, un 13% más.

Los problemas financieros de Norwegian obligaron hace unas semanas a la aerolínea a anunciar una ampliación de capital por 308 millones de euros. Ello, después de que IAG descartara lanzar una opa sobre la aerolínea noruega y anunciara la venta de su participación.

Las consecuencias se dejan sentir también en nuestro país. La compañía ha anunciado el cierre de sus bases en Palma de Mallorca, Gran Canaria y Tenerife. Es una de las medidas más llamativas de su programa de reducción de costes en aeropuertos.

Además, Norwegian cancelará la ruta Tenerife Sur-Roma. Los cambios no afectarán a ninguna de las otras cinco bases que Norwegian tiene en España, concretamente en Barcelona, donde tiene dos bases, una de corto y otra de largo radio; Alicante, Málaga y Madrid, ni tampoco a su sede corporativa en la capital catalana.

El Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) ya ha anunciado paros si la aerolínea "no rectifica" y demuestra la justificación del cierre de sus bases en Palma de Mallorca, Gran Canaria y Tenerife. Dice el sindicato que Norwegian "no ha sido capaz de argumentar con razones objetivas y sujetas a derecho los motivos que la fuerzan a cerrar dichas bases".

Las dificultades crecen cuando el precio del petróleo sube

Sobre la situación de la low cost noruega ha hablado el inagotable Michael O’Leary. Asegura el hasta ahora CEO de Ryanair que "Norwegian no sobrevivirá como una aerolínea individual". En mayo ya comentó que el alza del petróleo iba a traer la quiebra de más de una compañía: "Si el precio del petróleo se mantiene en 80 dólares, las aerolíneas más frágiles no lograrán sobrevivir". En eso se mostró de acuerdo con IAG.

Pero O’Leary no debería hablar muy alto. Su compañía ha entrado en números rojos, cosa que no pasaba desde 2014. Ryanair registró unas pérdidas de casi 20 millones de euros en el cuarto trimestre de 2018. El año pasado, en el mismo periodo, las ganancias eran de 105 millones y medio de euros.

La low cost irlandesa achaca los números rojos a la reciente bajada de precios en el sector, un descenso de hasta el 6% durante la temporada invernal por el exceso de capacidad. La primera consecuencia de ello es que O’Leary ha sido apartado de su puesto de Consejero Delegado. Ahora se encargará de las filiales de la compañía (Lauda, Ryanair Sun y Ryanair UK).

Antes de dejar el puesto ya había hablado de su deseo de comprar más aerolíneas: "Me gustaría que en los próximos años Ryanair evolucionase como un conglomerado de aerolíneas diferentes. Ya tenemos Ryanair con base en Irlanda, Laudamotion con base en Austria y Ryanair Sun en Polonia. Si se da la oportunidad compraríamos una o dos aerolíneas más”, declaró O’Leary. Para ello, seguramente habrá que esperar al brexit, cuyas consecuencias serán muy distintas para el sector dependiendo de si es un brexit duro y desordenado o negociado. Que se lo digan a IAG.