El premio Nobel de Medicina, Michael W. Young
El premio Nobel de Medicina, Michael W. Young, en Madrid para una conferencia de la Fundación Fernández-Cruz. JORGE PARÍS

Michael W. Young (69 años) es un biólogo genetista estadounidense especializado en el estudio de los patrones del sueño y de los relojes biológicos. Premio Nobel de Medicina en 2017, está de visita en España invitado por la Fundación Fernández-Cruz para dar una conferencia sobre el futuro de la humanidad en manos del reloj biológico. En esta entrevista con 20minutos, Young defiende que la siesta es un patrón de sueño beneficioso, natural y ancestral, que dormir poco acorta la vida y que algún día, no muy lejano en el tiempo, las farmacéuticas sacarán a la venta una pastilla contra el 'jet lag'.

¿El cuerpo tiene solo un solo reloj biológico? ¿Dónde está situado?
Tenemos muchos relojes biológicos, muchas de nuestras células tienen su propio reloj biológico operando independiente uno del otro. Lo mismo con los órganos. Así por ejemplo, el hígado tiene su propio reloj biológico. Tenemos relojes en nuestros ojos, por supuesto que tenemos otro alojado en nuestro cerebro, que es donde empezamos a buscarlo, pero también lo tienen los músculos. Estos relojes lo que hacen es prestar atención a las señales del entorno para decidir qué hora del día es y cómo deben funcionar, pero hay veces que se confunden.

¿Qué puede confundirlos?
Se pueden confundir porque diferentes partes de nuestro cuerpo responden a señales distintas. Por ejemplo, el cerebro responde a la luz. Cuando salgo por la mañana y vuelvo por la noche, mis ojos y mi cerebro saben que estoy en Madrid, pero si empiezo a comer en medio de la noche, a las dos o las tres de la madrugada, cuando debería estar durmiendo, mi hígado pensará que estoy en Tokio. Esto puede producir un conflicto. Tenemos un mismo cuerpo viviendo simultáneamente en dos zonas horarias y eso es contrario a tener un comportamiento coherente.

¿Qué repercusiones trae confundir al reloj biológico?
Hemos comprobado que la esperanza de vida se acorta si no se consigue un mínimo de horas de sueño. También se han hecho pruebas en animales de romper deliberadamente el ritmo del reloj del páncreas o del hígado, y se ha producido una diabetes o una enfermedad metabólica en un ratón, por ejemplo. No lo podemos hacer en humanos, por razones obvias, pero sí vemos con que solo uno de los relojes falle, se afecta a la salud. Eso nos dice que tenemos los relojes diseñados para funcionar correctamente y que falta de sincronía va a tener consecuencias en nuestra salud, algunas muy severas.

¿Qué debemos evitar para tener todos los relojes en hora?
Lo primero y lo más importante es que todos los relojes corporales estén bien sincronizados. Los cuerpos están construidos para ser rítmicos y no deberíamos poner resistencias. Así que permanecer la noche entera en frente de una pantalla de ordenador no es saludable, por ejemplo. Mientras, estudiamos qué hacer con los pacientes que tienen algún tipo de mutación genética por la cual sus relojes biológicos no funcionan correctamente y sufren algún trastorno del sueño. Mirando los componentes genéticos podremos identificar dianas concretas. Por ejemplo, hemos trabajado sobre una proteína que es vital en los ciclos de los relojes biológicos y en cómo funciona en la gente que tiene problemas para dormir en las horas socialmente aceptadas.

¿Habrá pronto una píldora contra el insomnio y otros trastornos del sueño?
Es de suponer, si es que ya hay empresas farmacéuticas trabajando con éxito en una pastilla contra el jet lag gracias a nuestras investigaciones. El futuro es brillante en esa senda.

¿No le parece cada vez más organizamos nuestra vida a contracorriente de los ritmos biológicos naturales?
Cada vez más y más. Desde que la vida moderna incluye la luz eléctrica hay actividad las 24 horas del día. Hay trabajos por la noche, o vuelos que coger a otro país para una conferencia... Está bien si lo haces de manera ocasional, pero si seguimos evolucionando hacia una sociedad activa las 24 horas, los relojes biológicos no pueden seguir el ritmo y entonces ocurrirá que habrá partes del cuerpo creyendo que están en zonas horarias diferentes y eso repercutirá en la salud.

¿Cómo de importante es dormir bien para la salud? ¿Cuánto debemos dormir?
Es muy importante acostumbrarse a tener hábitos regulares a la hora de dormir. Para un adulto estaría bien dormir siete horas y de noche. Siempre que se pueda en el mismo horario. Lo peor que se puede hacer es cambiar constantemente el patrón de sueño, eso es como vivir en un avión volando alrededor del mundo.

Cada vez hay más trastornos del sueño, ¿es por genética o por hábitos?
Por ambas causas. Hay trastornos genéticos, pero también afectan los malos hábitos. Si el problema está en que hay un reloj roto, como lo conocemos bien, podemos encontrar una solución. Pero si es por causas socioculturales o malos hábitos, se requerirá otro tipo de terapia, un fármaco o mejor higiene del sueño. Por ejemplo hay que evitar levantarse en medio de la noche para picar algo si no se puede conciliar el sueño, eso le enviará al cuerpo el mensaje de que estás de viaje y tendrás que traerlo de vuelta.

¿Cree que llegará un día en el que sea posible vivir sin dormir?
No, no lo creo. Pero estamos ahora justo investigando sobre cuánto tiempo debemos emplear en dormir y esa es una pregunta que podemos responder desde la genética. Y lo que estamos descubriendo son mutaciones de genes que acortan el tiempo de sueño y eso afecta a la esperanza de vida. La esperanza de vida se recorta si reduces las horas de sueño.

Pero no dormimos lo mismo en las distintas etapas de la vida...
Con los bebés hemos detectado que hasta los tres o cuatro meses no les funcionan todos los relojes biológicos. Sabemos que los adolescentes tienen la necesidad de dormir más horas, y que los adultos con siete horas van bien. Los problemas vuelven con la tercera edad, los relojes ya no están tan vigorosos y pueden necesitar prestar más atención a los horarios de las comidas, de irse a la cama, de exponerse a la luz del día o de hacer ejercicio. Una buena higiene de sueño es más necesaria cuanto mayor se es.

Como experto, ¿diría que la siesta le va bien a nuestros relojes internos?
Creo que sí, sí es benficioso. Porque los humanos, y también las moscas de la fruta con las que nosotros hacemos experimentos, están activos en la mañana y por la tarde pero descansan después de la comida y por la noche. Nosotros incluso en los patrones de las moscas lo denominamos así, "siesta". Los humanos tenemos un ciclo de temperatura corporal regulado por los ritmos del reloj biológico y se ha comprobado que la temperatura no suben una vez cuando es de día y baja por la noche, sino que sube por la mañana, baja después de comer, vuelve a subir por la tarde y luego desciende brusca en medio de la noche. La siesta es natural, y un patrón de sueño que surgió en Africa hace millones de años y sigue formando parte de la biología humana a día de hoy.

¿Se duerme mejor siendo premio Nobel de Medicina?
(Risas) Nunca me lo habían preguntado. Pero sí le diré que aplico mucho de lo que aprendo en mí mismo. Por ejemplo, llegando a Madrid he conseguido dormir muy bien. Presto más atención a los horarios de las comidas, a hacer algo de ejercicio y a exponerme a la luz del día a las horas apropiadas para que mi cuerpo sepa dónde estoy. Sigo mis propios consejos.

¿En qué está trabajando ahora mismo?
En estudiar qué consecuencias tienen las distintas horas de sueño. Aislamos mutaciones de genes para ver por qué se acorta la vida cuando se duerme menos. Creemos que si averiguamos eso sabremos para qué sirve dormir y así no seguiremos especulando.

España acaba de nombrar ministro de Ciencia es un astronauta, ¿para cuando un científico en la presidencia de un Gobierno?
Estaría muy bien. ¿Verdad? A los científicos les gusta tomar decisiones basadas en la evidencia más objetiva que se pueda considerar. Además siempre es positivo tener una sociedad que invierta en ciencia y en tecnología, es un buen motor para la economía. Si hubiera científicos muy comprometidos en los Gobierno se darían cuenta. No podemos pensar que ya lo sabemos todo y que lo tenemos todo. El móvil no es la meta, hay mucho por descubrir todavía.