Cirugía
Unos cirujanos operando en quirófano, una imagen muy distinta a la de la moderna cirugía robótica. PIXABAY

 Cirujanos del Servicio de Urología del Hospital del Vall d'Hebron de Barcelona han reconstruido por primera vez en Cataluña la vejiga de un paciente afectado de cáncer mediante cirugía robótica e intracorpórea, sin necesidad de intervención abierta, mediante el robot Da Vinci.

El paciente fue operado con esta técnica el 30 de mayo por el doctor Carles Raventós, jefe de la Unidad de Urotelio del Servicio de Urología de Vall d'Hebron, y recibió el alta hospitalaria una semana más tarde.

El paciente padece cáncer de vejiga y, en estos casos, habitualmente se realiza una cistectomía radical, lo que supone la extracción de la vejiga con los ganglios relacionados y la derivación de los dos uréteres para poder orinar.

Esta derivación se hace a través de un trozo del intestino a una bolsa situada fuera del cuerpo del paciente o bien se construye una vejiga nueva, la neovejiga, usando un segmento del intestino, el íleon, con lo que se tenía que abrir al enfermo.

Según el doctor Raventós, "se trata de una de las cirugías más complejas que hacemos" y ha precisado que "el gran reto es el aprendizaje, hacerlo con el robot no es más difícil, de hecho es más fácil".

Raventós se ha formado en esta técnica en los hospitales Karolinska, de Estocolmo (Suecia), y Herlev, de Copenhague (Dinamarca).

La nueva técnica sólo deja pequeñas cicatrices de la entrada de los instrumentos robóticos ya que únicamente hay que hacer una incisión en el cuerpo del paciente para extraer la vejiga enferma, lo que supone una más rápida recuperación y evita posibles complicaciones derivadas de la cirugía abierta.

Además, el paciente puede recibir el alta hospitalaria antes, con una estancia de seis o siete días frente a los diez o quince días habituales con otras técnicas.

Al mismo tiempo, recuperan antes el tránsito intestinal, se reduce el sangrado y, en el caso de los hombres, se puede preservar la función sexual.

Las personas enfermas candidatas a someterse a este tipo de cirugía menos invasiva son hombres y mujeres afectados de cáncer vesical a los que se tiene que extraer la vejiga.

Los cirujanos del Vall d'Hebron calculan que una treintena de enfermos se podrán beneficiar de la nueva técnica cada año.