Refrescándose en Valencia
Dos turistas beben unos refrescos en la plaza de la Reina de Valencia. Manuel Bruque / EFE

Sustituyeron el azúcar por edulcorantes artificiales porque eran "más sanos", pero la ciencia parece decirnos que no, que no son mejores para nuestra salud. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Purdue, en Indiana (Estados Unidos), muestra la evidencia sobre el impacto negativo de los edulcorantes artificiales en la salud, incluso aquellos que no tienen ninguna caloría.

Animar a la gente a beber refrescos de dieta podría ser un mensaje contraproducenteLa autora de la investigación, Susan E. Swithers, cuyo artículo publica la revista Trends in Endocrinology and Metabolism, asegura que muchos creen que productos artificialmente endulzados son saludables, que ayudan a bajar peso o a prevenir el aumento de peso. "Aunque parece de sentido común que los refrescos de dieta no son tan problemáticos como los normales, el sentido común no siempre es justo", añade.

El consumo de bebidas azucaradas se ha relacionado con la obesidad, la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico, un grupo de factores de riesgo que aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular. Como resultado de ello, muchos consumidores han recurrido a los edulcorantes artificiales, que son cientos de veces más dulces que el azúcar, pero contienen pocas calorías, cuando no tienen.

Sin embargo, los estudios en humanos han demostrado que el consumo de bebidas endulzadas artificialmente también se asocia con la obesidad, la diabetes de tipo 2 y el síndrome metabólico, así como las enfermedades cardiovasculares. Tan sólo una de estas bebidas al día es suficiente para aumentar significativamente el riesgo de problemas de salud.

Además, se ve que estos productos no pueden satisfacer el deseo por los dulcesLas personas que regularmente consumen edulcorantes artificiales muestran patrones de activación alterados en los centros de placer del cerebro en respuesta al sabor dulce, lo que sugiere que estos productos no pueden satisfacer el deseo por los dulces.

Del mismo modo, los estudios en ratones y ratas han demostrado que el consumo de edulcorantes no calóricos amortigua las respuestas fisiológicas al sabor dulce, haciendo que los animales se excedan en comida rica en calorías de sabor dulce y las cantidades de más.

Tomados en conjunto, los resultados sugieren que los edulcorantes artificiales aumentan el riesgo de problemas de salud en una medida similar al azúcar y también pueden exacerbar los efectos negativos del azúcar.

"Estos estudios sugieren que animar a la gente a beber refrescos de dieta podría ser contraproducente como un mensaje de salud pública –alerta Swithers–. Así que el actual mensaje de salud pública de limitar la ingesta de azúcares tiene que ser ampliado a reducir el consumo de todos los edulcorantes y no sólo los azúcares".