Los adolescentes con diabetes tienen problemas para controlarla

  • Uno de cada cinco sufrió por ello graves complicaciones.
  • Al crecer la obesidad la diabetes tipo 2 es ya problema de adolescentes.
  • La diabetes puede llevar a pérdida de visión, insuficiencia renal, amputación de miembros y hasta ataques cardiacos o cerebrovasculares.
La mala alimentación genera obesidad y ésta puede acabar en diabetes.
La mala alimentación genera obesidad y ésta puede acabar en diabetes.
FLICKR/tony.evans

Pudiendo alimentarnos mejor, resulta que no, que comemos peor, que la obesidad y el sobrepeso crecen en España (como en el resto de Europa). Sus consecuencias son muchas; una de ellas, la diabetes.

Y si la diabetes crece por mala alimentación va a crecer, y ya lo está haciendo, entre los adolescentes. Es un doble problema, porque un estudio –que publica The New England Journal of Medicine– acaba de observar que los adolescentes tienen especiales problemas para vivir con diabetes, para controlarla.

Durante mucho tiempo la diabetes tipo 2 no se refería a los niños o adolescentes; era una enfermedad de adultos. De hecho, la diabetes tipo 1 se denominaba diabetes infantil. En la diabetes tipo 2 el cuerpo no es capaz de producir suficiente insulina o de utilizarla para procesar el azúcar de los alimentos.

Cuando el paciente no controla su azúcar en sangre, la diabetes puede suponer pérdida de visión, insuficiencia renal, amputación de miembros o hasta ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

Lo que ha ocurrido en los últimos años es que al crecer los índices de obesidad, también entre los más jóvenes, la diabetes tipo 2 ha comenzado a ser también su problema.

Incapaces de controlar sus niveles

La investigación de la Universidad de Colorado (EE UU) probó en un grupo de  699 adolescentes obesos varias formas de controlar el azúcar en sangre. El resultado fue que casi la mitad de los jóvenes fallaban a la hora de hacerlo y uno de cada cinco sufrió por ello graves complicaciones.

Todos ellos tenían su azúcar en sangre normalizados con un fármaco, la metformina. Después, probaron tres diferentes tratamientos para mantener ese nivel bajo control. Unos siguieron tomando solo metformina; otros sumaron a este fármaco consejos sobre una dieta sana con ejercicio físic; un tercer grupo, tomó metformina y un segundo fármaco, Avandia.

Pasados cuatro años el resultado no era nada esperanzador. La mitad del primer grupo no fue capaz de controlar el azúcar en sangre. Algo mejor, pero muy poco, les fue a los que habían tomado el segundo medicamento o los que habían recibido consejos de alimentación

En suma, de un modo y otro, los adolescentes no se mostraron capaces de controlar su diabetes. El problema es grave porque en EE UU un tercio de los niños y adolescentes tienen sobrepeso o son directamente obesos. Son un grupo de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2.

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