Turrones de Navidad
Con dos trozos de turrón podemos ingerir unas 500 calorías. ARCHIVO

Quien más, quien menos, en Navidad casi todos comeremos turrones y mazapanes. Y lo haremos pese a que no son precisamente una ayuda alimentaria a nuestra salud. Pero de hacerlo, debemos optar por los dulces con base de almendra. Son los menos perjudiciales ya que ésta contiene una grasa beneficiosa para nuestra salud cardiovascular.

La grasa visceral aumenta el riesgo en los vasos del corazón y del cerebroAsí, el turrón de Jijona está elaborado con un mínimo del 64% de almendras, mientras que el de yema sólo contiene el 45%. Por el contrario, los turrones de chocolate, mantecados y polvorones contienen una alta dosis de grasas saturadas que favorecen la obesidad y la elevación del colesterol.

La Federación Española del Corazón (FEC) recuerda que durante las Navidades es habitual incrementar la grasa visceral, la que se deposita en el abdomen. Esta grasa tiende a aumentar mucho el riesgo de enfermedad de los vasos del corazón y del cerebro. Por ello conviene mantener a raya el perímetro abdominal (hasta 102 cm. los hombres y 88 las mujeres).

Cuidado con los "sin azúcar"

El consumo irresponsable de dulces puede ocasionar, además, el descontrol de los niveles de glucosa en pacientes diabéticos, empeorando o generando un riesgo de enfermedad cardiovascular.

Un consumo irresponsable genera riesgo de enfermedad cardiovascularNo caigamos tampoco en la "trampa" de los alimentos "sin azúcar" o "sin azúcares añadidos". La FEC explica que no hay que caer en el error de pensar que estos productos son beneficiosos para nuestra salud. No llevan azúcar pero pueden ser altos en grasas saturadas y aumentar así los niveles de colesterol.

Aunque se trate de una época festiva donde la comida y la bebida son las protagonistas, la FEC recuerda, especialmente a aquellos que sufren de hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica, diabetes o angina de pecho, que es esencial controlar los excesos, para evitar descompensaciones o problemas mayores.

Poca sal y poca grasa

En cuanto a los platos principales, es aconsejable evitar los excesos de sal y utilizar aceite de oliva en la cocina, puesto que éste, además de ayudar a disminuir los niveles de colesterol, beneficia el control de la hipertensión arterial, a diferencia de otros aceites vegetales como el de palma.

Es preferible recurrir a la comida al vapor, al horno, a la parrilla o a la plancha antes que frita, aunque sea con aceite de oliva. Asimismo, conviene tomar alimentos bajos en grasa como el pescado, el pavo o el pollo, intentado evitar el cordero o el cerdo.