Los retos del otoño a la conducción y los consejos para superarlos

La bajada de las temperaturas y las lluvias propias del otoño pueden afectar al buen funcionamiento de nuestro coche.
Las lluvias de otoño son un riesgo para la seguridad vial.
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Aunque a muchos les cueste reconocerlo, el verano ya se ha acabado y deja paso al otoño, una estación en la que los paisajes montañosos y de bosque se tiñen de colores marrones, amarillos verdes y ocres. Y en la que también cambia el clima y las lluvias empiezan a dominar el cielo. 

Pese a que la estampa parece preciosa, todo este cúmulo de factores y fenómenos climáticos pueden acabar suponiendo un riesgo para la conducción. Según el fabricante de automóviles SEAT, las hojas en la carretera pueden provocar una pérdida de adherencia al asfalto y las lluvias afectan también a la visibilidad durante el trayecto. 

Por estas razones es necesario adaptar la conducción a la nueva estación, aplicar una serie de consejos prácticas para mantener la seguridad al volante y, sobre todo, conocer el estado de la carretera y los riesgos que nos podemos encontrar durante el trayecto. 

  1. Precaución milimétrica. El asfalto se enfría y se humedece en otoño, por lo que es vital revisar los neumáticos. La adherencia y la capacidad de frenada dependen de su buen estado. 
  2. Las hojas, como la nieve. Las hojas, sobre todo mojadas, hacen que la adherencia sea tan baja como en una carretera en plena nevada. El piloto y experto en conducción Jordi Gené recomienda evitar zonas donde las hojas tapen totalmente la carretera y no realizar frenadas bruscas. 
  3. La regla de las 3V (visibilidad, vehículo delantero y velocidad). Con niebla, si por ejemplo solo alcanzamos a ver a 50 metros, debemos dejar esa misma distancia respecto al vehículo de delante y no se deben superar los 50 km/h.
  4. Evita el efecto espejo. Otra clave es hacerse ver con las luces antiniebla. El piloto advierte que “en ningún caso deben usarse las largas, ya que a través de los cristales y con gotas en suspensión producen un efecto que nos impide ver la silueta de los vehículos que nos preceden”.
  5. Tus ojos bajo la lluvia. Conducir con los limpiaparabrisas en mal estado implica, según los expertos, una pérdida de visibilidad de entre un 20 y un 30%. Hay que cambiarlos una vez al año y el otoño, precisamente por ser época de lluvias intensas, es la época más recomendable para hacerlo. 
  6. Dobla la seguridad. No hace falta que llueva para que el asfalto sea resbaladizo, basta con la humedad y la bajada de temperaturas propias de la estación. “Por eso, hay que extremar siempre la precaución en zonas de sombra, sobre todo si son curvas”, asegura Gené.
  7. En un aquaplaning, olvida el freno. En otoño, las lluvias suelen ser cortas e intensas, con lo que es la época del año donde es más posible sufrir aquaplaning. “Ante esta situación, es muy importante no aplicar ninguna presión sobre el freno hasta que las ruedas no entren de nuevo en contacto con el asfalto", explica el piloto.
  8. Firme contra el viento. El viento puede ser otro gran reto en la carretera, por eso es clave moderar la velocidad y coger fuerte el volante al adelantar camiones, ya que por el efecto pantalla, puede desestabilizar la direccionalidad del coche.
  9. Sin miedo a las largas. Con la llegada del horario de invierno, se incrementan las horas de conducción nocturna. La correcta iluminación es determinante, ya que durante la noche se producen el 30% de los accidentes en Europa. 
  10. Sin sorpresas. El otoño es temporada de apareamiento para muchos animales salvajes, que se mueven en pequeñas manadas y están más activos. Es muy importante reducir la velocidad en aquellas zonas marcadas con señales de peligro por fauna.
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