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Rumpler Tropfenwagen, el primer coche pensado para ser aerodinámico de la historia

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El Tropfenwagenpor tenía forma de gota de agua.
Detlef Garbrecht/Wikicommons

La aerodinámica no siempre fue el rasgo que caracterizó y guio la fabricación de automóviles. Hubo que esperar hasta 1921, en el período de entreguerras en Europa, para que un diseñador austríaco se pusiera manos a la obra y desarrollara un coche que cumpliera con las leyes de la aerodinámica y mantuviera, incluso hasta hoy, un coeficiente capaz de competir con los modelos más modernos. 

Se trata del Rumpler Tropfenwagen, un nombre harto difícil de pronunciar pero que tiene un significado destacable. La primera parte hace referencia al apellido de su creador, Edmund Rumpler, que incorporó sus conocimientos en el mundo de la producción de aeronaves propulsadas a motor para fabricar este vehículo. 

La segunda parte, traducida al español, significa "coche-gota" y hace alusión a las características líneas de este vehículo que le dan la forma de una gota de agua. Gracias a ellas, consigue un coeficiente aerodinámico de 0,28 muy competitivo con ciertos modelos modernos como el Toyota Prius, que ostenta un 0,26 de CX.

La prohibición de construir aeronaves

Este vehículo nació entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Tras la firma del Tratado de Versalles, la prohibición de que Alemania fabricada aeronaves a motor provocó que Rumpler se pusiera manos a la obra con su Tropfenwagen en 1921. Este recurrió por primera vez al uso de cristales curvos, curvando igualmente el parabrisas y las ventanas laterales, lo que le da parte de su aerodinámica y su característicos aspecto. 

En lo mecánico, el coche disponía de un propulsor Siemens-Halske de seis cilindros en W, una cilindrada de 2.310 cc y entregaba una potencia de 36 caballos (26,8 kW).  Todo el conjunto iba fijado sólidamente al chasis formando parte de la masa suspendida y, para levantarla, se instaló un sistema de suspensión independiente que el mismo Rumpler había patentado en 1903.

Pese a su avanzado diseño, apenas se produjeron 100 ejemplares de este vehículo debido, en parte, a sus problemas técnicos con la refrigeración del motor. En 1925, el Tropfenwagen dejó de fabricarse. 

Sin embargo, sus líneas y su diseño siguen inspirando a los ingenieros de hoy en día. por ejemplo, la suspensión trasera fue empleada por Mercedes-Benz durante más de 30 años y muchos vehículos pesados siguen aplicando este sistema. 

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