¿Renting, leasing o compra? La guía definitiva para entender otras formas de disfrutar un coche

Coches.
El renting ha crecido en los últimos años.
LA INFORMACIÓN

La vuelta al trabajo implica tener en consideración toda una serie de aspectos que van más allá de la rutina y los horarios. Hay un gran factor que no debe dejarse desatendido y ese es el coche, más aún con la paulatina vuelta a las oficinas de los trabajadores que, hasta ahora, habían optado por hacer del salón su lugar de trabajo. Para aquellos que ya tienen coche particular esto no es un problema (más allá de volver a estimar los gastos en combustible, los atascos...), pero para los que no disponen de un vehículo propio se abren ahora toda una serie de interrogantes. Entre ellos, el más importante: ¿comprar o no comprar? 

En los últimos años han crecido mucho dos modalidades para disponer de un vehículo que se alejan mucho de la adquisición tradicional en la que, de segunda mano o nuevo, con financiación o sin, un conductor entraba a un concesionario y salía con un coche nuevo. Se trata del renting y el leasing. 

¿Qué son el renting y el leasing?

El renting, explicado por la Asociación Española de Renting y Leasing, es es un contrato de arrendamiento por el que se cede el uso, en este caso del coche, a personas jurídicas y a personas físicas a cambio del pago de una renta periódica y por un plazo determinado.

Por otro lado, el leasing es un contrato de arrendamiento para ceder el uso de bienes adquiridos según las especificaciones del futuro arrendatario, a cambio del abono periódico de unas cuotas y que necesariamente incluirá una opción de compra a su término, en favor del arrendatario.

Las diferencias entre una y otra modalidad radican en que el leasing, por norma general, incluye siempre la opción de compra del coche en favor del arrendatario. Pero, además, los contratos de leasing incluyen el beneficio fiscal de la amortización acelerada y las cuotas del renting, por otro lado, se consideran un gasto que no tiene un reflejo en los balances de empresas y autónomos, como sí se ha de hacer con el leasing. 

Como punto de encuentro en común entre ambas modalidades, según explican desde AELR, ambos se basan en contratos de arrendamiento y permiten disfrutar de los modelos de coche más modernos y productivos, por lo que se gana en eficiencia. 

Ventajas y desventajas

En el caso de, por ejemplo, el renting, una de las ventajas es muy clara: no habrá que hacer al seguro del coche, a las reparaciones ni al mantenimiento, ya que habitualmente son aspectos cubiertos por las cuotas que se abonan mensualmente. Pero, además, optar por una modalidad de renting o leasing evita tener que enfrentarse al pago de una entrada inicial ya que se financia el 100% del precio del coche y también el pago del IVA se fragmenta en todas cuotas que dure el contrato. 

Otras ventajas frente a adquirir un coche es que se dispone siempre de maquinaria más moderna y productiva, con mejores datos de emisiones y de seguridad vial. 

El gran hándicap frente a la adquisición del coche es que el conductor tiene la sensación de nunca tener un vehículo en propiedad, aunque el uso y disfrute del mismo solo le corresponda a él. Igualmente, en las especificaciones del contrato puede haber un límite de kilómetros que se puedan recorrer con el coche, solo una cadena de talleres específicos a los que llevarlo a reparar... es necesario comprobar punto por punto todo lo que se exige en el contrato. 

¿Cómo puedo optar a un contrato de renting? ¿Es más económico?

A la hora de optar por un contrato de renting o leasing, lo mejor es echar un vistazo a las ofertas y comparadores que existen en internet, ya que este tipo de contratos se ofertan tanto en concesionarios como en entidades bancarias y también las marcas disponen de este tipo de modalidades de arrendamiento.

Para disfrutar de un contrato de este tipo simplemente es necesario tener más de 18 años (obviamente, carné de conducir incluido) y capacidad para realizar operaciones de crédito. 

Aunque pueda parecer que, a la larga, sea una operación poco rentable (como el alquiler de un piso), las entidades que pone el coche a disposición obtienen grandes descuentos de las marcas, de las aseguradores y talleres, por lo que la cuota mensual que paga el conductor es menor al precio total que debería hacer frente en el caso de optar por la compra del coche. 

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