Entre 2019 y 2023

El Banco de España calcula que deflactar el IRPF habría ahorrado 11.000 millones a los contribuyentes

Accenture gana el contrato del Banco de España para servicios sobre el euro digital
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Europa Press
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Entre 2019 y 2023, en un contexto marcado por la escalada de los precios, los contribuyentes españoles pagaron 11.000 millones de euros más en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de lo que les habría correspondido por la decisión del Gobierno de no deflactar la tarifa. El cálculo lo ha dado a conocer este martes el Banco de España (BdE) en el marco de la publicación de los Capítulos I y II de su Informe Anual. La entidad entra así de lleno en uno de los debates económicos que ha venido marcando la fase de recuperación tras la Covid así como las crisis sucesivas que se han producido posteriormente (energética, inflacionaria y por la invasión rusa de Ucrania).

El organismo hace un análisis sobre los efectos de la llamada "progresividad en frío", que es el aumento de la carga tributaria que soporta el contribuyente por el crecimiento nominal -no real- de sus rentas y que implica una pérdida de poder adquisitivo. En su cuadro analítico el BdE señala que esta "provoca que, ante incrementos de la renta en un determinado porcentaje, la cuota tributaria aumente en un porcentaje aún mayor.

Así, entre los ejercicios 2019 y 2023 la inflación elevó en 38.000 millones de euros los ingresos del Estado por IRPF, que pasó de recaudar 86.000 a 124.000 millones. Este impulso, que se produjo por el alza del número de contribuyentes y por los incrementos que registraron salarios y prestaciones, habría sido 11.000 millones de euros inferior si el impuesto se hubiera ajustado a la inflación que se registró a lo largo de esos años -y que alcanzó su pico en el 8,4% registrado de media en 2022, su nivel más alto desde 1986-. 

El Banco de España utiliza una herramienta interna para hacer un ejercicio de simulación y detalla cómo un incremento de la renta de los hogares de un 1% daría lugar a un incremento de la recaudación total de un 1,85% si no se producen actualizaciones de los parámetros fiscales a la evolución de la inflación. Por ejemplo, para un declarante con una renta de 33.700 euros y una cuota tributaria igual a 5.472 euros, un incremento de su renta del 1% (337 euros) supondría un incremento de su cuota de alrededor de 101 euros (un incremento del 1,85%).

"En términos generales, el efecto progresividad en frío provoca una reducción de la desigualdad de la renta en la medida en que supone un incremento generalizado de los tipos medios efectivos a lo largo de toda la distribución de la renta", sostiene el informe. Añade, además, que dado que el IRPF tiene un diseño progresivo, mayores tipos medios a lo largo de la distribución suponen mayor redistribución. 

Un efecto muy relevante en la coyuntura actual

El organismo entra, sin embargo, en el impacto concreto que la progresividad en frío está teniendo en la coyuntura actual, en la que las rentas nominales de los hogares están creciendo con fuerza y los parámetros que determinan la cuota que se ha de pagar del IRPF no se han actualizado plenamente (pese a algunas reformas en los últimos años) y determina que dicho efecto "está siendo cuantitativamente relevante en el período reciente". 

En concreto, calcula que del incremento observado en la ratio de recaudación por IRPF sobre PIB entre 2019 y 2023 (de un 6,9% a un 8,5%), el efecto progresividad en frío explicaría aproximadamente la mitad, y que el aumento restante lo explicaría principalmente el mayor crecimiento de la base tributaria del IRPF respecto al crecimiento del PIB. A la vez, estima que los tipos medios efectivos se habrían elevado desde el 12,8% en 2019 hasta el 14,7% en 2023; y que un 70% de dicho incremento lo causaría el efecto progresividad en frío.

De cara a los próximos años, si no se produjesen cambios normativos que actualizasen los parámetros del IRPF, "el efecto progresividad en frío continuará teniendo un impacto significativo en la recaudación", apunta la entidad. En particular, se estima que, si la normativa del IRPF se mantuviese inalterada con respecto a la vigente en 2023 (incorporando la reciente reforma de la reducción por obtención de rendimientos de trabajo que afectaría desde 2024) y los diferentes componentes de las rentas de los hogares creciesen de manera homogénea según sus previsiones macroeconómicas, la recaudación por IRPF podría alcanzar el 9% del PIB en 2025, sería así un 29% mayor que en 2019.

En cambio, si los parámetros del IRPF se actualizasen en 2024 y 2025 con el IPC del año precedente, la ratio de IRPF sobre PIB se situaría en un 8,6%, cercana a su valor en 2023, por lo que sería un 24% mayor que en 2019. Asimismo, el organismo calcula que en ausencia de cambios futuros en la normativa del IRPF, el tipo medio efectivo del impuesto podría alcanzar el 15,3% el año que viene, lo que supone un incremento del 20% en relación al ejercicio previo a la pandemia. 

"Estos resultados evidencian que la decisión de cómo y cuándo actualizar los parámetros fiscales tiene consecuencias tanto para la recaudación total como para su distribución por niveles de renta", señala el Banco de España, que apunta además a que estas implicaciones se deben sopesar dentro del contexto actual de vulnerabilidad de las finanzas públicas y dadas las recomendaciones para un diseño eficiente de la imposición.

Redactora de Macro

Periodista económica desde 2006, me incorporé a 'La Información' en 2017 como redactora de Macro, una labor que desarrollé antes en elEconomista (2013-2017). Durante más de una década disfruté de mi pasión por la radio como redactora de Informativos (Punto Radio y Cope). Fui colaboradora en Informativos Telecinco y actualmente participo en 'La Brújula de la Economía' de Onda Cero.

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