Carlos Cuevas: "Estoy agradecido a las series pero no veo ninguna. Me encantaría hacer cine"

No tenía 10 años cuando empezó a trabajar delante de la cámara. Ahora, a sus 25, confirma su éxito con el regreso de ‘Merlí: Sapere Aude’ y su estreno internacional con ‘Leonardo’
Carlos Cuevas en 'Merlí: Sapere Aude'
Carlos Cuevas en 'Merlí: Sapere Aude'
María Heras

¿Cómo resumes el viaje emocional que va a vivir Pol en esta segunda temporada de Merlí. Sapere Aude?

Va a darse cuenta de que la vida va en serio. Esta temporada es una entrada directa a la madurez. Pol va a dejar atrás los conflictos adolescentes porque se pone en peligro algo mucho más importante: su salud. Esta temporada gira alrededor de cómo Pol acepta lo que le pasa, y sabe canalizarlo y vivir con ello. Es una lucha ferviente contra el estigma del VIH.

El creador Héctor Lozano decía hace poco que, a pesar de todo, el final será optimista. Es un mensaje muy apropiado para estos días.

Lo interesante de hablar de esto hoy es hacer un relato diferente al que estamos tan acostumbrados a ver en ficciones de los 80 y los 90, donde contraer el VIH era sinónimo de una muerte lenta y dolorosa. Creo que está bien a nivel educacional contar dónde está todo esto hoy día: hemos avanzado mucho.

¿Es un personaje que aún tienes que preparar o ya es una segunda piel?

Hay algo que ya tengo muy metabolizado con el personaje de Pol, pero lo sigo trabajando. Soy un poco friki, estudié literatura, me gusta mucho leer, documentarme, ver pelis… Para buscar referentes y antirreferentes, saber qué no quiero hacer. Siempre me gusta prepararme mucho a nivel teórico, pero también estar muy disponible en el set y no llegar como si fuera un empollón con una carpeta llena de apuntes. Que la hago, pero me la dejo en casa.

Lo de ser niño actor no siempre acaba bien, pero no es tu caso. ¿Qué te salvó?

Yo creo que un poco de todo: mi familia, mi entorno y mi cabeza. Si hubiera sido propenso al desmadre, me habría desmadrado, pero soy lo contrario: soy miedica, soy responsable, cauteloso, prudente. Además, mi entorno siempre me ha bajado los pies al suelo.

¿Has tenido que decir alguna vez aquello que decía Pol: “A mí no me encasilles”?

No me ha pasado porque soy muy joven. Estoy contento con lo que he escogido y he podido siempre filtrar un poquito. Pero sí tengo ganas de hacer cosas en las que no me han visto.

¿Como Leonardo, tu siguiente serie, un proyecto internacional?

Y en inglés. Ha sido muy estimulante. Yo nunca me había planteado currar en otro idioma y esto fue una carambola brutal. Me pidieron que hiciera un casting en casa, que yo no había hecho nunca, me lancé y salió. Y a Roma a rodar seis meses en inglés. Pensaba que sabía inglés hasta que llegué allí. He tenido que espabilar mucho, he aprendido italiano, a montar a caballo. En cuanto a mi personaje, sería un poco el Sancho Panza de Da Vinci.

¿Esto te anima a seguir buscando proyectos fuera de nuestras fronteras?

Sí, pero sin quererlo ni buscarlo ya me están llevando ahí las cosas. Yo solo quería trabajar en el teatro en Barcelona y, casualmente, los proyectos que he hecho sin salir de la ciudad se han visto fuera. Veo otros países más cerca, es la ventaja principal de las plataformas. Cada vez son más habituales productos con muchos idiomas a la vez. Esto sí me estimula. Ahora, no me veo instalándome en otro país.

¿Tu asignatura pendiente es hacer más cine?

Sí, ojalá, me encantaría porque soy muy cinéfilo. En las entrevistas me preguntan qué series estoy viendo: ninguna. No veo series. Te lo juro. Me cuesta mucho mantener la atención en el formato. Y soy un gran beneficiado de las series, pero soy muy cinéfilo y me gustaría hacer más cine.

Y, para acabar, volvemos al principio. ¿Cómo conectaste con Pol cuando te lo ofrecieron y cómo lo haces ahora?

Recuerdo que cuando lo leí me gustó que me dieran el malo porque hasta entonces siempre me daban el bueno. Quería ser un poco el rebelde y, además, yo estaba un poco en esa edad, con la chupa de cuero y la moto. Y lo primero que pensé fue en El indomable Will Hunting, pero al leer los primeros capítulos me recordó a gente de mi clase, de mi pueblo, de mi barrio. Pensé en ellos para crearlo. Ahora busco en otro lado, aunque creo que Pol sigue siendo el mismo chaval, es la gracia del personaje, todavía continúa ahí eso del niño herido rabiosete. Pero estoy muy contento con su evolución.

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