[IFFR 2020] 'Ar condicionado' es un soplo de aire fresco desde Angola

Este relato de misterio con aparatos de aire acondicionado en caída libre es una de las óperas primas más interesantes presentadas en el Festival de Rotterdam.
[IFFR 2020] 'Ar condicionado' es un soplo de aire fresco desde Angola
[IFFR 2020] 'Ar condicionado' es un soplo de aire fresco desde Angola

Con más de 500 películas en competición, alrededor de 145 estrenos mundiales y una sana predilección por los trabajos tempranos (incluyendo segundos y terceros largometrajes) de cineastas emergentes de todo el mundo, el Festival Internacional de Cine de Rotterdam es el lugar ideal para explorar cinematografías ignotas que no suelen recibir atención en el resto del circuito festivalero. Así se pueden descubrir nuevas voces, sensibilidades diferentes y formas de ver el mundo que nos acercan experiencias lejanas. Y también películas estupendas, como la angoleña Ar condicionado, ópera prima de Fradique.

Ar condicionado recurre al realismo mágico de un relato cercano a la ciencia-ficción para adentrarse con elegante parsimonia por las calles, edificios y barrios de Luanda, la bulliciosa capital de Angola. Allí vive Matacedo, el protagonista. Es el portero/guarda de seguridad de un edificio residencial a quien encomiendan una misión: traer de vuelta un aparato de aire acondicionado que fue llevado al taller de reparación.

El problema es que Angola está sumida en una extraña epidemia que lleva a los aparatos de aire acondicionado a dejar de funcionar y precipitarse al vacío desde sus anclajes en el exterior de los edificios. Esa repentina e intermitente lluvia de pesados electrodomésticos ya se ha cobrado unas cuantas víctimas mortales y las autoridades piden precaución por radio y televisión.

Aunque la premisa argumental ya es de por sí sorprendente, el caso es que Matacedo (interpretado con afable ligereza por José Kiteculo) no parece especialmente angustiado por la extraordinaria situación ni con mucha prisa por cumplir el recado que puede apaciguar al furioso propietario de su edificio. Deambula con parsimonia por las calles de Luanda, haciendo que lo acompañemos por su serpenteo urbano, mientras mantiene breves diálogos telepáticos (!!) con los vecinos y mantiene una contagiosa actitud relajada.

Ar condicionado funciona como escaparate de un gran talento debutante en diversas facetas del filme. El coguionista Ery Claver también aparece acreditado como director de fotografía. Sus travellings de seguimiento con steadycam por los vibrantes espacios de la capital angoleña son realmente destacables.

Arropando esta odisea ligeramente lynchiana o windingrefiana suena un torrente casi ininterrumpido de melodías jazz y bossa nova a cargo de Aline Frazão. Las delicadas notas musicales de la virtuosa compositora angoleña aportan la brisa necesaria para empujar hacia terrenos oníricos la acción de una película que consigue refrescar la fe en el cine narrativo con la naturalidad sostenible de un ventilador, más que el frío prefabricado de un aire acondicionado.

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