[AMFF 2021] 'Fellinopolis' recuerda el genio de Fellini con caras, piruetas y el bello Marcello

El documental 'Fellinopolis' recupera el proceso creativo de Federico Fellini. Hablamos con su directora, Silvia Giulietti.
Fellinopolis
Fellinopolis
Cinemanía

“Sobre Fellini se puede hablar de cualquier cosa. Fellini es infinito. Yo he elegido mi visión”. El hombre que convertía el mítico estudio 5 de Cinecittà en un circo de cinco pistas (casi literalmente), y la energía de sus rodajes es el tema de Fellinopolis, película que estrena Filmin en el marco del Atlàntida. 

Fellinopolis se gesta con motivo del 100 aniversario del nacimiento de Fellini en 2020 y tiene como material principal los making of (convenientemente digitalizados) realizados por Ferruccio Castronuovo, el único con patente de corso para pasearse por los rodajes del genio de Rímini de las películas La ciudad de las mujeres, Y la nave va o Ginger y Fred.

“Escribí a Martin Scorsese porque no me sentía capacitada para llevar a cabo el proyecto, pero nunca obtuve respuesta. El tiempo se echaba encima porque se acercaba el centenario de su nacimiento… Y luego llegó la pandemia…”, cuenta la directora Silvia Giulietti.

Sus reparos no eran tanto profesionales como personales. “Mi exmarido había trabajado con Luchino Visconti (Armando Nannuzzi, director de fotografía en La caída de los dioses o Ludwig), así que me sentía como una intrusa, porque me consideraba de la familia viscontiana, que era totalmente diferente a la felliniana. Hoy creo que ya estoy en ambas”. 

Dos genios, dos maneras de entender la vida… y el cine. “Un rodaje de Visconti era como estar en una iglesia. Había un ambiente casi religioso y nadie hablaba. Fellini era todo lo contrario y todo el mundo gritaba”.

Ese espectáculo casi más cinematográfico que la propia película es lo que insufla vida al documental. Italianos anónimos, seres humanos extraordinarios que tuvieron su momento de gloria gracias a la intervención y, sobre todo, una industria de las que solo podemos sentir una sanísima envidia. Porque documental es tanto un homenaje al genio como a los genios de la industria italiana sin los cuales Fellini no habría llegado donde llegó. 

Hay entrevistas con gente del calibre de Lina Wertmüller (primera mujer nominada al Oscar a la mejor dirección y Oscar honorífico) Dante Ferretti (tres Oscar por la dirección artística de El aviador, Sweeney Todd y La invención de Hugo), Nicola Piovani (Oscar a la mejor banda sonora por La vida es bella…).

“Probablemente su destino estaba escrito y habrían sido famosos sin Fellini, pero parte del genio de Fellini consistía en saber rodearse de gente con talento y potenciarlos. Era un visionario en todos los aspectos de la vida, no solo en su discurso”. 

La propia familia de Giuletta se vio íntimamente influida por la gigantesca figura de Fellini. “Mi madre trabajaba para Gaumont Italia, que era la productora de La ciudad de las mujeres. Producir a Fellini era temblar. Empezaba por elementos muy pequeños y los iba complicando y complicando… Al escenógrafo Dante Ferretti (que declara a la cámara que Fellini lo tuvo “secuestrado quince años”) lo volvía loco”. 

Mucho más sencillo era lidiar con el rostro felliniano por antonomasia, el de Marcello Mastronianni. “Nunca lo vi como una estrella, no era para nada un divo. Para mí era como una especie de tío que venía de vacaciones con nosotros”. 

Lo dicho, en año de centenarios como el de Luis García Berlanga o Fernando Fernán Gómez, envidia sana de un cine como el italiano capaz de reconocer y homenajear a sus maestros del celuloide.

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