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Así es 'Maixabel', el emocionante relato de una víctima de ETA que aspira a triunfar en los Goya

Con Blanca Portillo como Maixabel Lasa y Luis Tosar como Ibon Etxezarreta, el filme narra el encuentro entre ambos años después de que la ETA asesinase al marido de Lasa.
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Fotograma de 'Maixabel'
Cinemanía

Cuando Maixabel Lasa se encontró cara a cara con el asesino de su marido le dijo: “Prefiero ser la viuda de Juan Mari que ser tu madre”. Juan Mari Jáuregui, político socialista y gobernador civil de Guipúzcoa entre 1994 y 1996, fue asesinado por ETA el 29 de julio del año 2000. Entonces vivía en Chile, pero estaba visitando Tolosa para celebrar las bodas de plata con su mujer. 

Fue allí, en la cafetería del frontón Beotibar, donde los integrantes del comando Buruntza le pegaron dos tiros por la espalda. Once años después, los exetarras arrepentidos Ibon Etxezarreta Etxaniz y Luis María Carrasco Aseginolaza pidieron encontrarse con la viuda de su víctima y ella aceptó. Es fácil entender por qué Maixabel, la historia de estos encuentros, lleva su nombre como título.

Los productores Juan Moreno y Koldo Zuazua pensaban que esta era una historia para que la contase Iciar Bollain. La directora de También la lluvia había leído los artículos publicados por la periodista de El País Mónica Ceberio en 2013. “Me impactó mucho que personas en lugares tan opuestos pudiesen sentarse frente a frente. Cuando me lo propusieron me di cuenta de que era un tema que se había quedado conmigo”, explica por teléfono a CINEMANÍA. 

Imagen de 'Maixabel'
Imagen de 'Maixabel'
Cinemanía

Bollain aceptó el reto, consciente, como luego sería el resto del equipo, de la responsabilidad de estar hablando de personas reales, de cosas que han ocurrido a más de 1000 personas en España. “No solo teníamos que hacer justicia sino también teníamos que estar a la altura. Y hacerlo con rigor y con verdad”. Además de contar para los que olvidan y los que desconocen. “Es muy importante recordar lo que fue la atrocidad de ETA. Para no estar condenados a repetirlo. Creo que no debería haber nunca más ni media tentación de algo así. La película lo deja medianamente claro. La violencia es devastadora. Solo genera dolor”.

Bollain sumó fuerzas con Isa Campo, que había demostrado en Entre dos aguas, y en general en sus películas anteriores junto a Isaki Lacuesta, un exquisito dominio de la verdad. Vinieron entonces encuentros con los protagonistas reales de esta historia, con Maixabel, con sus hija María, con Ibon, con Luis. “Eran encuentros de todo el día o dos días seguidos, hablando de todo, del pasado, del presente, de cómo habían entrado en ETA, de cómo habían salido. Encuentros de mucha intensidad. Para mí, esta película vitalmente ha sido un viaje tremendo”, reflexiona la coguionista de Maixabel.

Estos encuentros también fueron fundamentales para los actores protagonistas. Blanca Portillo –“un fenómeno”, la describe Bollaín– hizo tal inmersión en el personaje de Maixabel que se fue a vivir un mes entero al País Vasco. “Previamente, lo leí todo, todo lo que se ha escrito sobre el conflicto vasco. Fui allí, conocí los lugares, contacté con gente que había conocido mucho a Maixabel y solo entonces me reuní con ella”, nos cuenta una Blanca Portillo visiblemente emocionada con una experiencia que, dice, “le ha cambiado la vida”. 

Blanca Portillo e Icíar Bollaín en el rodaje de 'Maixabel'
Blanca Portillo e Icíar Bollaín en el rodaje de 'Maixabel'
Cinemanía

“Me senté delante de ella con miedo a que aquello le resultase irreverente, incluso a caerle mal, pero nos entendimos enseguida. Es una persona tremendamente generosa. Muy fuerte pero con un sistema emocional muy cálido, muy emotivo”, explica. Y enseguida supo que ese era uno de los rasgos de su carácter que tenía que plasmar con su interpretación. 

La mínima expresión con mucho dentro. Un maestro me decía: ‘Gesto contenuto, parco movimento, ondo sentimento’. Eso es Maixabel”, reflexiona. ¿Y el otro? “Hay una coherencia en Maixabel que yo no he visto en nadie. Es muy fácil teorizar sobre las cosas y muy difícil ponerlas en práctica, sobre todo cuando te toca la vida donde más te duele. Ella cree que los seres humanos merecen una segunda oportunidad y lo ha llevado a cabo”.

La vía Nanclares

Luis Tosar, actor fetiche de Bollaín desde Flores de otro mundo (1999), también se encontró con Ibon Etxezarreta y su experiencia no fue menos inolvidable. “La noche anterior no dormí nada de los nervios que tenía –recuerda el actor–. De repente iba a encontrarme con alguien que representaba algo que había estado muy presente en mi vida, sin haber vivido en Euskadi, pero ETA fue el pan nuestro de cada día para muchos españoles de unas cuantas generaciones”.

¿Y cómo capta un actor la esencia de una persona con el fin de interpretarla? ¿Se toman notas? ¿Se observa de cerca? “La primera vez que quedé con él no tomé ni notas, tenía una libretita pero no tomé ni una. Estaba pendiente de todo lo que decía, obsesionado con captar la mirada, con absorber lo que creía que me quería transmitir –explica–. Porque al final es una pulsión muy extrema en la que ellos se colocaron y están colocados. De alguna manera, es negar toda tu existencia y volver a empezar”.

Fotograma de 'Maixabel'
Fotograma de 'Maixabel'
Cinemanía

Tosar se refiere a los exetarras que se han desvinculado de la banda terrorista, aquellos que en 2011, a través de la vía Nanclares, renunciaron públicamente a ETA y al uso de la violencia. Maixabel también es su historia. La historia de cómo, para “su gente”, han pasado de ser héroes a traidores, hasta el punto de que prefieren no volver a sus pueblos cuando tienen permisos. 

Pero también la historia del viaje brutal que han recorrido, del arrepentimiento que les ha llevado a querer encontrarse con sus víctimas y que cristalizó en los encuentros restaurativos de 2011, una iniciativa que surgió de los propios presos, que se llevó a cabo bajo el gobierno socialista hasta que durante el mandato de Mariano Rajoy se le puso fin y que puede volver a retomarse en un futuro no muy lejano.

Campo y Bollain tenían muy claro que Maixabel tenía que contar esos encuentros. “Pero también queríamos ir atrás, al asesinato de Juan Mari y todo lo que implicaba. Y ver a los terroristas gritándola desde la pecera en la Audiencia Nacional. Maixabel recordaba ese momento perfectamente”, explica Isa Campo sobre la estructura del guion que salta en el tiempo a través del uso de la elipsis. Del año 2000, al 2001 y hasta llegar a los encuentros con los exetarras Luis Carrasco e Ibon Etxezarreta, al cara a cara con este último, esa secuencia que rodaron durante una jornada entera y que todo el equipo describe con cierta sacralidad. 

Fotograma de 'Maixabel'
Fotograma de 'Maixabel'
Cinemanía

Ese día no lo voy a olvidar

Blanca Portillo había coincidido una sola vez con Luis Tosar y tenía tal consideración por él como actor –“lo siento por los demás, pero es el mejor”, sentencia– que le daba miedo trabajar con él. “Había algo en ese sentimiento que era lo único que yo entendía que podía ser remotamente similar a lo que Maixabel tenía que sentir según se iba acercando el día de conocer al asesino de su marido”, recuerda. Así que la actriz de 7 vidas le pidió a Iciar Bollain que manipulase el plan de rodaje para que ella y Tosar no se encontrasen hasta la secuencia en la que sus personajes se ven por primera vez.

“Cuando llegó el día de autos fue brutal –recuerda Luis Tosar–. Es la experiencia más alucinante que he vivido rodando. Se transmitió una especie de energía, fue como una ceremonia desde primera hora de la mañana, todo el mundo sabiendo que lo que iba a ocurrir era, cuanto menos, la parte más importante de la peli. Y ese respeto yo jamás lo había vivido de una manera tan potente”. 

Tosar asegura que, cuando apareció Blanca, él vio a Maixabel. “A mí me sucedió lo mismo. Entré y se me olvidó Luis Tosar, me encontré con el asesino de mi marido”, dice ella. “Ese día yo no lo voy a olvidar en lo que me queda de vida. Hicimos la secuencia sin cortar, del tirón, y fue tremendo. Yo no he vivido algo así jamás. Tengo la sensación de que Luis Tosar ya es una página de mi vida que nunca podré arrancar”.

Maixabel llegó a los cines el pasado 18 de septiembre previo paso por el Festival de San Sebastián Ahora es una de las favoritas para los próximos Premios Goya, en los que tendrá dura competencia con El buen Patrón para hacerse con el 'cabezón'. “El conflicto vasco ha dejado un montón de heridas, hay muchas historias por contar aún, hay muchísimo dolor y hay una convivencia por hacer –reflexiona Bollain–. Por eso entiendes que personas como Maixabel estén en el relato, en contar lo que pasó y cómo pasó”. Esta película, su película, es un paso más en esa dirección.

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