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Siete señales que tu cuerpo te podría estar dando para saber que sufres estrés

Volver al trabajo después de las vacaciones o tras teletrabajar puede provocar mucha frustración.
Una mujer, estresada ante el ordenador.
VioletaStoimenova/iStock

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés como "el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara el organismo para la acción". Un determinado grado de estrés estimula el organismo, pero el problema está cuando se mantiene la presión y se entra en estado de resistencia.

Este estrés negativo se ha visto incrementado de manera generalizada en la sociedad occidental a causa de la pandemia de coronavirus: el confinamiento, las restricciones y la falta de interacción social lo han hecho aumentar. 

El estrés se manifiesta en nuestro organismo con cambios y problemas de salud que nos pueden servir de aviso para que nos replanteemos nuestra situación e impedir que sigamos estresados.

La revista Men's Health recoge en un reportaje cuáles son los principales signos de que estamos sufriendo estrés.

Problemas de la piel

Al producir el cuerpo más adrenalina y cortisol, se generan rojeces, dermatitis, urticarias y sequedad. La debilitación del sistema inmunitario favorece la aparición herpes, calenturas, dermatitis, psoriasis y otro tipo de infecciones. Además, nos tocamos más la cara, lo que puede provocar heridas o irritaciones.

Granos o acné

Los desarreglos hormonales hacen que se descontrole la producción de grasa en nuestra piel. Ello hace que segreguemos más sebo, lo que bloquea los poros de la piel y provoca la aparición de acné.

Piel apagada

El estrés provoca la acción de los radicales libres, las moléculas que causan el envejecimiento. Cuando existen en exceso, la piel se desequilibra y envejece de forma prematura, por lo que surgen problemas como arrugas, flacidez, tono apagado o falta de elasticidad.

Deshidratación

El estrés hace que la circulación sanguínea sea más lenta, por lo que el agua y otros nutrientes no llegan a la piel con tanta fluidez, lo que provoca que se reseque y pierda elasticidad.

Caída del cabello

El estrés acelera el ciclo de vida del cabello y provoca que este se caiga antes de lo previsto.

Dificultad para dormir

El estrés nos provoca falta de sueño y esto se manifiesta en nuestra piel: las ojeras son la principal señal visible, pero también la privación de sueño nos hace que aumenten los niveles de cortisol, y ello hace aumentar el envejecimiento.

Alteración de la respiración

El estrés hace que no podamos respirar de forma estable y profunda, lo que perjudica en nuestros niveles de oxígeno, necesarios para nuestros niveles metabólicos. Ello repercute en la falta de regeneración celular de todos nuestros órganos, incluida la piel.

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