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Legionela, la peligrosa bacteria que se esconde en el aire acondicionado de grandes edificios

Bacterias de la legionela.
Bacterias de la legionela.
Public Health Image Library

Aunque no nos demos cuenta, durante toda la vida estamos rodeados de millones de microorganismos. En todas partes. Esto no debe alarmarnos: la mayoría de ellos son completamente inofensivos.

No obstante, existe un pequeño grupo de ellos que en determinadas condiciones sí puede representar una amenaza seria para nuestra salud. Entre ellos está la legionela, o Legionella, una bacteria que prolifera en cuerpos de agua muy cercanos a los humanos, como los grandes sistemas de refrigeración.

¿Qué es la legionela?

Legionela es el nombre común que recibe el género bacteriano Legionella. Habitan en aguas estancadas a una cierta temperatura (preferentemente, por encima de los 35 grados), como las que se encuentran en ocasiones en sistemas de agua de grandes edificios (oficinas, hoteles, hospitales, comunidades de viviendas), en humidificadores, en máquinas de rocío, en sistemas de riego o en fuentes termales. Afortunadamente, una adecuada higiene y prevención puede evitar su proliferación.

Algunas especies (aunque no todas) de legionela pueden infectar a los humanos, provocando cuadros de carácter respiratorio cuya gravedad puede variar de leve a severa con potencial compromiso vital. La vía más habitual de contagio es a través de la inhalación de pequeñas gotas de agua contaminada, lo que explica que a menudo se presente en grandes brotes con una misma fuente del patógeno.

¿Cuáles son sus síntomas?

La legionela produce dos cuadros de diferente gravedad, en función de factores como la cantidad de materia bacteriana que ingresa en el organismo y las características del paciente.

El más leve es el que se conoce como fiebre de Pontiac, de curso similar a una gripe y caracterizado por síntomas como fiebre, cefalea, dolor muscular, cansancio y malestar general. Habitualmente, esta forma de la enfermedad desaparece por sí sola.

En cambio, la enfermedad de los legionarios, una forma de neumonía, es considerablemente más grave. Su sintomatología básica consiste en fiebre alta, tos y dificultad respiratoria (disnea). A menudo es más grave que otras formas más comunes de neumonía, y puede provocar síntomas adicionales como dolor abdominal y diarrea.

En las instancias más extremas, la legionela puede causar complicaciones como insuficiencia respiratoria, shock séptico e insuficiencia renal aguda.

¿Cómo se trata?

La principal línea de tratamiento contra la legionela es, como con la gran mayoría de bacterias patógenas, el uso de antibióticos. No obstante, de manera natural, la enfermedad del legionario no siempre responde bien a esta estrategia.

En los casos graves, puede ser necesaria hospitalización con soporte del paciente, como reposición de líquidos o asistencia respiratoria.

Por ello, la prevención es fundamental, y son muchos los países que tienen en vigor estrictas regulaciones sobre el mantenimiento de aquellos sistemas que incluyen cuerpos de agua y que presentan riesgo de dispersar la bacteria.

Por otra parte, se ha demostrado que las personas fumadoras tienen mayor riesgo de contraer la enfermedad y de desarrollar cuadros graves, por lo que para minimizar los riesgos se recomienda evitar fumar.

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