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Así afecta a los niños el tiempo frente al televisor y otras pantallas

Niño viendo la televisión
Niño viendo la televisión
PIXABAY

Prácticamente desde que se inventaron las primeras televisiones, ha existido una cierta preocupación por los efectos que la exposición a las pantallas podría tener en los niños y en su desarrollo. En muchos casos, no obstante, la información al respecto ha sido de cuestionable validez científica y ha estado teñida de miedo y sensacionalismo.

El contenido y los problemas de conducta

En este sentido, quizás la principal preocupación a este respecto es que el contenido que los niños consumen en medios audiovisuales pueda provocar problemas comportamentales en los niños. La investigación en este sentido, no obstante, es poco concluyente. 

Una revisión de la literatura sobre la materia publicada en el año 2017 en el medio académico Developmental Review, por ejemplo, concluye que la evidencia señala que los efectos de la exposición a la televisión en el comportamiento dependen en buena medida de factores como las características individuales del pequeño, de su familia o de su contexto social.

Así, mientras que algunos trabajos han observado efectos negativos tales como conductas hiperactivas o una disminución de las funciones ejecutivas, otros han encontrado que por el contrario el visionado de contenido educativo de calidad mejora el rendimiento escolar de muchos niños.

Problemas oculares y sedentarismo

Por el contrario, los impactos negativos más evidentes residen más bien en el modo en el que los niños consumen televisión. Como es lógico, los niños que pasan mucho tiempo frente a pantallas no dedican ese tiempo a otras formas de ocio más activas, por lo que se asocia a menudo con conductas sedentarias. 

Igualmente, las pantallas son una causa importante de fatiga ocular (astenopia) tanto en adultos como en niños. Por tanto, el tiempo excesivo de uso de pantallas puede aumentar síntomas como dolor ocular, cefaleas, sequedad ocular; de la misma forma, pasar demasiado tiempo en interiores en etapas tempranas de la vida (al fin y al cabo, el uso más común de las pantallas es en interiores) se relaciona con una mayor probabilidad de padecer miopía.

Algunas recomendaciones básicas

En vista de todo esto, se pueden establecer algunas recomendaciones básicas para garantizar que el uso de pantallas de los más pequeños sea el más seguro y saludable posible.

En primer lugar, es aconsejable establecer una limitación de tiempo, para evitar de esta manera que el uso de medios audiovisuales sustituya otros pasatiempos más activos físicamente o más creativos. Concretamente, los padres deberían evitar usar la televisión para no tener que prestar atención al niño.

En segundo, asegurarnos de que los niños observan las pantallas desde una distancia razonable puede ayudar a minimizar el riesgo de problemas oculares y visuales (si bien en este sentido el factor principal es, sin duda, el tiempo de exposición).

Y, en tercero, está el de ejercer cierto control sobre el contenido visionado. Lo ideal es asegurarnos de que se trata de material adecuado a su edad, a ser posible de tipo educativo; y, a medida que crecen, ayudarles a contextualizar elementos como la violencia dentro de la ficción.

Referencias

Katarzyna Kostyrka-Allchorne, Nicholas R. Cooper, Andrew Simpson,

The relationship between television exposure and children’s cognition and behaviour: A systematic review. Developmental Review, Volume 44 (2017).

19-58, ISSN 0273-2297 DOI: https://doi.org/10.1016/j.dr.2016.12.002.

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