Grafeno en las mascarillas contra la covid-19: el peligro está en las nanopartículas y en si se pueden inhalar

Un modelo de mascarilla de grafeno que desactiva el coronavirus.
Un modelo de mascarilla de grafeno que desactiva el coronavirus.
U. HONG KONG

Las mascarillas autofiltrantes son un objeto de uso obligatorio en España para combatir la expansión de la covid-19, pero ¿qué ocurre cuando un elemento protector presenta posibles riesgos para la salud? Las alarmas saltaron hace unos días en Canadá, donde las autoridades sanitarias locales pidieron la retirada de unas mascarillas en concreto, hechas a base de grafeno, para examinar si su uso podía ser perjudicial para la salud.

En España, dos comunidades autónomas (País Vasco y Castilla y León) y el Ayuntamiento de Madrid han ordenado retirar de manera cautelar mascarillas del mismo material, tras el aviso sindical de que habían sido repartidas por millones entre los funcionarios públicos (sanitarios y fuerzas de seguridad). 

Los modelos de mascarillas retiradas son, concretamente, la quirúrgica IIR, desechable de grafeno y biomasa, del fabricante Shandong Shengquan, distribuida por Amevisa S.A.U., y la FFP2 Healfiber, del mismo fabricante, que provee Iturri S.A.

¿Qué es el grafeno?

Antonio Osuna, catedrático de la Universidad de Granada y miembro del Instituto de biotecnología asegura que "es un material sumamente interesante y de reciente descubrimiento". En concreto son "átomos de carbono formando una superficie. Es el mejor conductor de electricidad y calor que existe", afirma.

Por su resistencia a la rotura, "se puede cortar pero no se rompe por impacto", se usa en sensores o incluso en tejidos, como chalecos de protección antibalas.

Osuna cree que en Canadá han paralizado cautelarmente la distribución de las mascarillas porque los fabricantes implicados no usan "láminas superpuestas sino recortes (nanopartículas) que pueden ser potencialmente inhalados".

La evidencia científica es relativamente escasa sobre la seguridad de este novedoso material. Pero Osuna considera que la inhalación de nanofibras de grafeno puede producir "inflamación en las mucosas", otra cosa por demostrar es si efectivamente en las mascarillas las nanopartículas atraviesan los filtros y si son tan peligrosas como inhalar otras sustancias, como el amianto. 

El riesgo de inhalar nanopartículas

"Las agencias (sanitarias) tendrán que evaluar ahora si al aspirar con la mascarilla se está sometiendo a la mascarilla a una presión tal que se levantan las partículas de grafeno y llegan a las mucosas", apunta Osuna.

"Las agencias tendrán que evaluar si al aspirar se está sometiendo a la mascarilla a una presión tal que se levantan las partículas de grafeno y llegan a las mucosas"

En caso de que se produzca inhalación "un proceso inflamatorio está asegurado", explica Osuna, "otra cosa es ver a qué lugares accede, y si diera lugar a transformación celular y un posible desarrollo de cáncer".

Expertos en nanomateriales de EE UU han escrito sobre la alarma de las mascarillas de grafeno y explican que las nanopartículas de material "no deben utilizarse allí donde podría potencialmente ser inhaladas sin una buena cantidad de pruebas de seguridad previas", explica Andrew Maynard en Medium.

Según sus investigaciones, la ciencia ha probado ya que inhaladas, las partículas de grafeno llegan a las partes bajas de los pulmones y, en altas concentraciones, pueden producir inflamación. Sin embargo, hasta ahora lo que se sabe es que el pulmón es capaz de expulsarlas sin llegar a causar enfermedades cancerígenas como el mesotelioma.

Por su parte la industria del grafeno para uso comercial, The Graphene Council, ha emitido un comunicado en el que dice que "la cantidad de grafeno que se utiliza en las mascarillas faciales debidamente fabricadas suele ser baja, en relación al porcentaje del total de materiales utilizados" y añade que "numerosas pruebas toxicológicas han demostrado que el grafeno puede tolerarse bien y en muchos casos es biocompatible".

Sin embargo, el uso de este material ligero y compacto en mascarillas contra la covid va en aumento. Varias marcas, incluida la que ha hecho saltar las alarmas, han sido aprobadas por la UE, donde cuatro ONG han pedido este mes a Ursula Von der Layen su retirada e investigación tras ver que la presidenta usaba una, informa Le Monde. Otros fabricantes tienen modelos en vías de ser aprobados por EE UU. Lo que lleva a los expertos a reclamar a las autoridades pruebas no solo de su eficacia contra la covid-19, sino también de su inocuidad

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