Tres datos que explican las diferencias entre hombres y mujeres frente al coronavirus

  • Tres científicas españolas explican los motivos por los que el virus no afecta igual a los dos sexos.
Pareja de ancianos con mascarillas
Pareja de ancianos con mascarillas
Eduardo Briones - Europa Press
Pareja de ancianos con mascarillas

El coronavirus no afecta igual a los hombres que a las mujeres. Por ejemplo, mueren más hombres por la enfermedad que las mujeres, pero en cambio, ellas sufren más la Covid persistente. 

Tres científicas españolas, Matilde Cañelles López (investigadora científica en el Grupo de Investigación de Ciencia, Tecnología y Sociedad del Instituto de Filosofía, IFS-CSIC), Nuria Eugenia Campillo (científica titular especialista en química medicinal en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas CIB - CSIC) y María Mercedes Jiménez Sarmiento (bioquímica de Sistemas de la división bacteriana y comunicadora científica en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas CIB - CSIC) han escrito un artículo publicado en The Conversation donde explican las diferencias de la enfermedad en ambos sexos.

Además de la edad, hay un factor de riesgo añadido con el coronavirus: "Es el género, donde existen significativas diferencias en función del sexo, teniendo los hombres un mayor riesgo en comparación con las mujeres", dicen las autoras.

"Esto podría tener que ver con las hormonas sexuales, que parecen ser clave para adaptar la respuesta inmune del organismo. Pero también la presencia de otros factores de riesgo como diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares, que afectan más a los hombres", afirman.

¿Tienen los hombres las de perder?

"En agosto del año pasado se publicó en la revista The Lancet un estudio sobre el efecto de la Covid-19 tanto por género como por edades en diferentes países como Inglaterra, Gales, Francia, Alemania, Países Bajos, Portugal, Corea y España", explican. En el estudio se revela que a partir de los 15 años de edad, la tasa de letalidad aumenta en el caso de los hombres.

"Tras investigar exhaustivamente si las diferencias en la respuesta inmune contra el virus pueden estar detrás de estos datos, varios grupos han llegado a conclusiones importantes. En primer lugar, debemos saber muy por encima cómo funciona la respuesta inmune contra un virus. Existen dos tipos de respuesta, la innata y la adaptativa", dicen las autoras.

"La respuesta inmune innata es nuestra primera línea de defensa, equivaldría a la guardia de frontera. Es un tipo de respuesta no específica que compartimos con seres vivos mucho menos desarrollados, incluso las plantas", explican.

"Muchos conatos de infecciones se eliminan directamente con este tipo de defensa. Si no es suficiente, las células del sistema inmunitario innato 'hacen sonar la alarma' y acuden al sistema inmunitario adaptativo, que sería el equivalente al ejército. Es decir, un sistema mucho más sofisticado, específico para un patógeno y capaz de guardar memoria de él para el futuro", afirman las autoras.

Tres datos que lo explican

Con esta información, las autoras creen que hay tres datos que pueden explicar las diferencias entre hombres y mujeres frente al coronavirus.

En primer lugar, "el virus SARS-CoV-2 tiene una sorprendente capacidad de pasar desapercibido para el sistema inmunitario innato y colarse hasta zonas del cuerpo muy vulnerables antes de que 'suene la alarma", dicen.

En segundo lugar, "el sistema inmunitario adaptativo de los hombres envejece mucho más rápido que el de las mujeres."

En tercer lugar, "las mujeres tienen un sistema inmunitario adaptativo muy robusto (muchos de cuyos genes se alojan en el cromosoma X)".

"En efecto, cuando se estudia en detalle la respuesta inmune a Covid-19 en mujeres comparando con hombres, se observa que la respuesta adaptativa en mujeres es más completa", prosiguen. "Mientras que en hombres, sobre todo a partir de los 65 años, es más potente la innata, llegando en muchos casos a irse de las manos en forma de la llamada 'tormenta de citoquinas' que puede acabar con el paciente en la UCI y causar la muerte. Todo esto explicaría el exceso de muertes en hombres que hemos descrito", dicen.

"Todo apunta a que, a efectos clínicos de la Covid-19, las mujeres no se van tan de rositas como parecía al principio de la pandemia"

En cuanto a la Covid persistente, "aparece cuando uno o más síntomas de la enfermedad persisten en el tiempo, entre 4 semanas y 10 meses después de haber superado la infección. Hasta un 80% de personas padecen uno o más síntomas de manera persistente".

"Los síntomas que se mantienen en el tiempo son fatiga crónica (más del 60%), dolor de cabeza (45%), dolor articular, falta de concentración, dificultad en conciliar el sueño, e incluso ansiedad y depresión. Estos son los más destacados en incidencia entre los más de 50 diferentes síntomas descritos", explican.

"Al ser una enfermedad multisistémica, la persistencia implica a distintos órganos y afecta a diferentes funciones, por lo que su abordaje y terapia debe ser abarcada por varias especialidades médicas", añaden.

"Según un estudio de Reino Unido la Covid-19 persistente se presenta más frecuentemente en mujeres que en hombres y no siempre correlaciona con enfermedad severa", revelan.

"Otro estudio publicado recientemente en Nature Medicine encontró que en las mujeres menores de 60 años es dos veces más probable que los síntomas de Covid-19 se mantengan durante más de un mes", explican.

Las científicas españolas explican que "dividiendo por edades, esta proporción se conserva en el segmento 40-50 años, pero aumenta a 8 veces más en el segmento de 50-60 años. Este patrón coincide con el de la prevalencia de enfermedades autoinmunes, con lo que no está excluido que esté relacionado con la respuesta inmune al virus".

"En la misma dirección, un tercer estudio de un grupo de EE UU encuentra que un 70% de las personas que presentan Covid-19 persistente son mujeres. Sin embargo, en una reciente revisión científica que contempla varios estudios sobre la compleja afectación y sintomatología de la Covid-19 persistente, no se desagregan los datos de hombres y mujeres", añaden.

"Nos encontramos de nuevo con la imperiosa necesidad de presentar datos desagregados si queremos evitar sesgos que puedan infravalorar o diluir información necesaria para la obtención de conclusiones válidas. Todo apunta a que, a efectos clínicos de la Covid-19, las mujeres no se van tan de rositas como parecía al principio de la pandemia", aseguran las autoras.

"Los resultados expuestos acentúan la necesidad de tener en cuenta si se trata de un hombre o una mujer a la hora de diagnosticar y tratar todo tipo de enfermedades, no solo las ginecológicas. Esperemos que este cambio de mentalidad se convierta en una secuela positiva y persistente de la pandemia", concluyen.

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