La demostrada validez de las pruebas de saliva para la Covid abre la puerta a nuevas estrategias de testeo masivo

Probetas para la realización de pruebas PCR con muestra en saliva para detección de Covid-19
Probetas para la realización de pruebas PCR con muestra en saliva para detección de Covid-19
QUIRÓNSALUD

Un sanitario enfundado en un traje completo de protección e introduciendo un bastoncillo en la nariz de una persona que se está realizando una prueba es ya una de las imágenes más paradigmáticas de la pandemia.

Esta compleja operación, que necesita ser llevada a cabo por profesionales y que supone un grave riesgo de contagio, podría tener los días contados ante las cada vez más numerosas evidencias de que las muestras de saliva son tan válidas como las nasofaríngeas para realizar las pruebas de detección de la Covid-19.

Científicos de la Universidad McGill de Canadá han revisado un gran número de estudios previos comparando miles de muestras de los dos tipos y han llegado a la conclusión de que la sensibilidad era “virtualmente idéntica”, según exponen en un artículo publicado el pasado viernes en la revista médica JAMA Network Open.

“Aunque aún quedan algunas preguntas por responder sobre la precisión del diagnóstico mediante muestras de saliva, especialmente entre pacientes hospitalizados y críticamente enfermos, las muestras de saliva aportan una sensibilidad y especificidad comparable a las nasofaríngeas”, concluyen los científicos en su artículo. “Las muestras de saliva deberían, por lo tanto, ser priorizadas para su empleo a gran escala”.

Más profesionales disponibles para vacunar

Según los resultados obtenidos en el estudio, las muestras de saliva tienen una sensibilidad del 83,2%, un porcentaje muy similar al de las nasofaríngeas.

No se trata del primer estudio en llegar a estas conclusiones en una cuestión que ha generado debate en la comunidad científica desde hace meses. Las muestras de saliva permitirían cierto grado de autodiagnóstico y ahorrarían millones de euros a la autoridades sanitarias al no requerir el empleo de profesionales y el gasto en los correspondientes equipos de protección individual.

“Las muestras nasofaríngeas son muy sensibles, pero también requieren mucho tiempo y profesionales entrenados para tomarlas. Las muestras de saliva son igual de sensibles y mucho más baratas y, además, tienen la ventaja de que puede tomarlas la persona que se realiza el test”, explicó Jonathon Campbell, coautor del estudio.

En una fase de la pandemia en la que la administración de vacunas va a requerir el máximo número de profesionales sanitarios posibles, el empleo masivo de este tipo de tests daría un alivio a un sistema sanitario cada vez más cerca del colapso ante el incesante aumento de contagios.

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