Tratamientos estéticos con bótox: para que está indicado y qué contraindicaciones tiene

  • Los tratamientos con tóxina botulínica están indicados para atenuar las arrugas de expresión o arrugas dinámicas.
  • ​Sus efectos duran entre seis y ocho meses de media y está contraindicada en caso de embarazo, personas que presenten sensibilidad a la toxina o a cualquiera de sus excipientes y personas con miastenias.
La toxina botulínica es uno de los tratamientos más efectivos y demandado para reducir las arrugas de expresión.
La toxina botulínica es uno de los tratamientos más efectivos y demandado para reducir las arrugas de expresión.
Melies The Bunny / Pixabay

Los tratamientos estéticos con toxina botulínica de tipo A, conocida comúnmente por su nombre comercial, Bótox, son, desde hace dos décadas, de los más demandados del mundo para atenuar las líneas de expresión y disimular así las arrugas. Su precio no demasiado elevado, sus efectos inmediatos -aunque temporales- y, sobre todo, que no hay que pasar por el quirófano lo convierten en un tratamiento estético con muchas ventajas. Sin embargo, al tratarse de un medicamento, tampoco está libre de efectos secundarios y contraindicaciones.

La Doctora Virginia Sánchez, Directora Médica de Clínicas Dorsia, nos habla de esta proteína, sus indicaciones en estética y de sus efectos. 

Qué es exactamente el bótox y cómo funciona

Conocemos a la toxina botulínica tipa A como Botox porque fue el primer nombre con el que se comercializó. Se trata de una sustancia, concretamente una proteína “generada por la bacteria Clostridium botulinum. Esta molécula interfiere en la transmisión nerviosa provocando una parálisis temporal y reversible de la musculatura”, explica la doctora. Esto explica que atenúe las arrugas dinámicas, es decir, aquellas que se producen por la expresión del músculo o contracciones musculares. 

El Botox “interfiere con la conexión neuromuscular produciendo una parálisis temporal y reversible del músculo tratado. Esta parálisis temporal frena la aparición de las famosas arrugas de expresión, permitiendo la generación de matriz extracelular (colágeno, elastina, ácido hialurónico…) en la zona de la arruga, lo que suaviza o elimina las arrugas asociadas al envejecimiento o a expresiones utilizadas como estrés, tristeza o mal humor”, aclara la doctora. 

Cómo es un tratamiento con Botox

La toxina botulínica tipo A se recomienda, por tanto, en personas que quieren “prevenir, eliminar y/o suavizar las arrugas de expresión que aparecen con el paso del tiempo en la zona de las patas de gallo, la frente o el entrecejo”. 

De hecho, estas son las zonas más demandadas, aunque también se puede utilizar modificar ligeramente la posición de las cejas, elevar un poco la cola lateral para aportar luminosidad a la mirada. Los tratamientos duran unos 20 minutos y se administran mediante pequeñas microinyecciones prácticamente indoloras. El paciente se va a casa una vez finalizado el tratamiento.

Después del tratamiento, cuyos efectos duran entre seis y ocho meses de media, el paciente puede notar algunas molestias, como dolor local, edemas o cefalea. Sin embargo, esto suele ocurre pocas veces y, según apunta la doctora, “debido a una mala técnica de inyección, la cual puede hacer que se paralicen músculos no deseados o la aparición de hematomas debido a la inyección. 

Por eso es muy importante ponerse en manos de profesionales que conozcan la técnica. A pesar de esto, los efectos secundarios son pasajeros, desapareciendo cuando la acción de la toxina, desaparecen”, asegura. 

¿Qué es baby botox?

En los últimos meses se ha popularizado lo que conoce como “Baby Botox”, que no es más que un tratamiento de Botox a dosis muy bajas a modo preventivo en pacientes jóvenes o para minimizar las primeras líneas de expresión cuando apenas se están empezando a notar. La Doctora Sánchez, sin embargo, no es muy partidaria de esta técnica, “este nuevo tratamiento no es más que una inyección de menos unidades de toxina botulínica por zona. Con esto conseguimos una infradosis de toxina en cada zona, lo cual provoca efectos poco duraderos y seguramente en muchos casos la ausencia de efecto. 

La inyección de toxina botulínica es dosis dependiente, por lo que se debe calcular la dosis necesaria para obtener un efecto óptimo; no tiene mucho sentido infravalorar la dosis, ya que, evitaremos que las arrugas desaparezcan o se suavicen”, afirma.

No para todo el mundo

Aunque es un tratamiento muy seguro, la inyección con toxina botulínica está contraindicadas para algunos pacientes, especialmente “personas que presenten sensibilidad a la toxina o a cualquiera de sus excipientes y personas con miastenias, es decir que estén afectadas sus uniones neuro-musculares”, aunque son afecciones que suelen estar diagnosticadas previamente y no son muy frecuentes. 

Tampoco deberían someterse a un tratamiento con Botox “las personas con infecciones en los lugares de inyección, que deberán esperar a la resolución de estas para poderse realizar el tratamiento”.

SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica reparadora y Estética) señala, además, que la toxina botulínica está contraindicada también en el embarazo, en pacientes tratados con anticoagulantes y en aquellos que padecen coagulopatías.

¿Puede ser peligrosa?

La toxina botulínica está producida por la bacteria Clostridium botulinum, que es la misma que produce botulismo, una enfermedad que suele trasmitirse a través de una intoxcación alimentaria y que puede llegar a ser muy peligrosa, por eso la OMS también advierte en su web sobre los posibles, aunque poco probables peligros de los tratamientos estéticos con Botox por este motivo. 

La doctora, sin embargo, asegura que es complemente segura, “la toxina botulínica usada en los tratamientos de estética está altamente purificada y diluida en concentraciones muy lejos de la toxicidad que puede provocar la toxina generada directamente por la bacteria Clostridium Botilinum. Los casos de botulismo se producen por la ingesta de comida en la que está presente la bacteria o la toxina que esta genera. El tratamiento estético con toxina botulínica es un tratamiento seguro y el más eficaz contra las arrugas de expresión”. 

Por ello, desde SEME (Sociedad Española de Medicina Estética) aconsejan ponerse siempre en manos de médicos profesionales para realzar cualquier tipo de tratamiento de estas características.

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